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La mesa multisectorial, que incluye a estudiantes, sector privado y sociedad civil, espera debatir desde hoy en el diálogo nacional los que ellos dicen son los verdaderos temas que les llevaron a participar en este proceso: justicia, cese a la represión y democratización del país.

Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) y uno de los cinco representantes del sector privado, afirmó que como empresarios mantienen los puntos de agenda expresados y no permitirán que se trate de desviar el objetivo principal del proceso.

“Desde que empezó esto, nuestros puntos de agenda y nuestro enfoque se han mantenido: pedimos justicia, que paguen los culpables (de las muertes), seguridad para los jóvenes y los campesinos que se están manifestando pacíficamente y la democratización de este país. Si vienen a hablar de otros temas nos levantaremos de esa mesa”, aseguró Healy.

Entendimiento necesario

Mauricio Herdocia, experto en derecho internacional con experiencia en procesos similares y rector de American College, dijo que las condiciones para dialogar no son las más idóneas en este momento, pero el entendimiento entre las partes es un proceso necesario para el país.

“Lo importante es que los actores realmente quieran que el diálogo se concentre en los temas previstos, que se concentran en detener cualquier tipo de violencia, justicia para las víctimas y la democratización”, explicó.

Herdocia, quien asesora a la Conferencia Episcopal en este evento, señaló que el pasado miércoles solo estaba planificada la instalación del diálogo, un acto protocolario, “pero que se transformó en un acto profundamente sustantivo en donde explotó el dolor  contenido y el sentimiento”.

Para este viernes en la continuación del proceso, se espera que las partes planteen sus puntos de agenda para definir los temas finales a debatir y posteriormente alcanzar acuerdos, según el experto.

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El diálogo, agregó Herdocia, debe ser un instrumento que le permita al pueblo de Nicaragua encontrar un modelo democrático con elecciones libres, alcanzar la justicia y detener todo tipo de violencia.

“La experiencia enseña que quien va con posiciones de intransigencia obstaculiza un diálogo, es fundamental que haya un espíritu de apertura particularmente en ámbitos donde no hay discusión de que Nicaragua tiene el derecho a la democracia y justicia”, concluye.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua, que es mediadora y testigo del diálogo nacional, ha reiterado que el objetivo principal de este proceso es “revisar el sistema político del país desde su raíz, para lograr una democracia auténtica”, tal como anunció en su pronunciamiento del 4 de mayo.

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Víctor Cuadras, del Movimiento Universitario 19 de Abril (MU-19) y uno de los representantes de la Coalición Universitaria en el diálogo, dijo que la posición del presidente Daniel Ortega, el pasado miércoles, dejó en evidencia la “intransigencia” del Gobierno.

“El Gobierno continúa siendo intransigente y dictatorial en su postura. Creímos que íbamos a ver un Gobierno abierto a negociar, a cesar la represión”, dijo en entrevista con la AFP.

Rodrigo Espinoza, un estudiante que permanece atrincherado en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) desde hace un mes, opinó que el diálogo “es la última carta que tiene el Gobierno para arrepentirse de todo lo que ha pasado, pedir disculpas al pueblo con tantos muertos que ha provocado” y lamenta no haber escuchado nada de eso de parte del presidente el pasado miércoles.

Taiwán espera solución pacífica

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El vicecanciller de Taiwán, José María Liu, remitió un pronunciamiento sobre la actual crisis que atraviesa Nicaragua y manifestó que su gobierno espera una solución pacífica al conflicto, a la vez que se solidarizó con las familias de los fallecidos.

“Taiwán espera que se solucionen de manera pacífica y racional todas las discrepancias surgidas y así lograr acuerdos beneficiosos para todo el pueblo”, destaca el pronunciamiento.

Desde que se originaron las protestas en Nicaragua, las organizaciones de derechos humanos contabilizan, al menos, 60 muertos y centenares de heridos.