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La comunidad indígena de Monimbó se desbordó para recibir al comisionado Joel Hernández, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que llegó este sábado a Masaya para recabar denuncias y escuchar de viva voz los testimonios sobre violaciones a los derechos humanos durante el mes de protestas ciudadanas.

Luis Adolfo Luna relató a la CIDH que el 12 de mayo se movilizó al sector de la iglesia San Miguel, porque su párroco había sufrido un atentado y se enteró que su hijo estaba en ese lugar. “Vi que el Mercado de Artesanías se estaba quemando y miro que los únicos que estaban en la esquina eran los antimotines y la Juventud Sandinista. Intenté grabar pero me lanzaron una bomba lacrimógena… Luego me dispararon en la rodilla, sentí algo caliente”, reveló Luna.

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El herido fue trasladado de inmediato al puesto médico que estaba en la parroquia San Miguel y luego remitido al hospital Vivian Pellas, donde recibió la atención especializada.

“Es triste ver a tantos heridos en un solo lugar, a tantas madres y padres que perdieron a sus hijos. A cualquiera le parte el corazón escuchar esos relatos. Esperamos que haya justicia y que los responsables paguen por sus hechos. No perdemos la fe y la esperanza que nos da este organismo internacional de Derechos Humanos, porque hay pruebas suficientes para exigir justicia”, refirió el herido.

Las víctimas de la represión en Masaya documentaron sus denuncias, facilitaron casquillos de bala, proyectiles de fusil, para que quede constancia de los ataques de que fueron víctimas.

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El Nuevo Diario pudo constatar que algunos de los heridos eran menores de edad, de 14 años algunos, quienes presentaban lesiones en el rostro, brazos, piernas y se hacían acompañar de sus padres, quienes temen represalias de la policía y de grupos afines al Gobierno.

Los afectados aprovecharon para denunciar a los hospitales de Masaya, porque su personal se negó a brindar atención a los heridos y a los pocos que atendieron, se encargaron de llamar a la policía para que fuesen arrestados.

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Los familiares de los fallecidos denunciaron que las autoridades les obligaron a firmar documentos para que desistieran de cualquier tipo de investigación para dar con el o los autores de estas muertes.

“Hemos tenido una jornada larga, nos han confiado mucha información de los últimos acontecimientos. Hemos recibido el testimonio de madres, de padres, de familiares que perdieron a un ser querido y también de gente que ha sido lastimada en su persona en los últimos acontecimientos”, expresó Martínez.

El comisionado recomendó a los protestantes no caer en provocaciones y llamó a mantener la calma y la fe. “Juntos saldremos adelante, la comisión está con ustedes, no están solos”, enfatizó Hernández.