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“Ni siquiera me di cuenta cómo pasó tan rápido un mes. Si me parece que fue ayer que empezaron las protestas. Honestamente, ya no puedo ni comer tranquila porque vivo en la zozobra”, expresó la ciudadana Jamileth Láinez, quien se gana la vida como cajera en un supermercado.

Por su parte, Carlos Antonio Gonzáles Ramírez, ejecutivo de ventas, dijo: “Yo estoy de acuerdo con las manifestaciones, las protestas y todas aquellas actividades que las personas hagan para exigir sus derechos, pero me preocupan los resultados. Nicaragua ya ha perdido muchas vidas en años atrás y hace un mes ni se diga ¡eso es un golpe fuerte para todos los nicaragüenses!”

Más de 60 familias están de duelo desde el inicio de las protestas. Óscar Sánchez/END

“La gente ya no duerme pensando qué nos espera mañana o a cuántos jóvenes vamos a seguir enterrando”, lamentó el ciudadano. 

Los sicólogos manifiestan que estos padecimientos son comunes en situaciones de violencia política y social, sobre todo cuando son provocados por las fuerzas policiales, que simbólicamente siempre han estado asociadas a la protección y seguridad.

“Ahorita, comúnmente lo que se puede percibir son síntomas de ansiedad y angustia nerviosa, que son muy característicos de intimidación de un tipo de terrorismo social, más si vemos a la policía atacando a la misma población y viceversa, se puede decir para evitar confusiones”, explica el sicólogo Leonardo Bustos. 

Además continúa explicando que “también las personas han experimentado una especie de shock por la situación actual, lo que ha permitido que asimilemos lo que estamos viviendo y se convierta en temor”.

Mecanismo de ayuda

Por su parte, la sicóloga Adriana Trillos argumenta que el insomnio es otro padecimiento que están experimentando los ciudadanos. “El insomnio es otra característica que forma parte de la complejidad de una situación que es incierta, pero al mismo tiempo es una incertidumbres asociada a la seguridad y un imperio del miedo que todavía está dominando”.

Rosario Medina, de 40 años, cuenta que desde hace un mes no puede conciliar el sueño chequeando las redes sociales para estar al tanto de la situación del país. “Intenté cancelar mi cuenta en Facebook porque me pongo mal cuando veo los enfrentamientos entre los chavalos, los antimotines y demás personas que se suman a estos conflictos, pero es imposible porque ahí es donde uno se informa mejor y al momento que ocurren las cosas, he estado llegando a dormir de tres a cuatro horas nada más”, contó Medina.

“Estar informado, aunque no parezca, aumenta la vigilancia social y eso es importante porque es una manera de estar preparado, (aunque) algunas personas me han comentado que les han recomendado desconectarse y la verdad lo mejor es que estemos conectados para que eso nos ayude a organizarnos socialmente”, considera la sicóloga Trillos.   

De acuerdo con los especialistas en salud mental, cada persona ha organizado espontáneamente sus emociones, apoyándose mutuamente y expresando solidaridad, sin tener un conocimiento previo de cómo manejar la situación actual.

“Y esa organización es muy válida, actualmente se está aplicando la sicología social colectiva en las familias, en los barrios y en el país entero”, añadió Trillos. 

Retraumatización

El taxista Francisco Morales, de 49 años, recuerda que él formó parte del servicio militar para los años 80 y que tras las protestas antigubernamentales que se han registrado en el país siente temor de volver a vivir esos tiempos.

“Creo que la mayoría de personas de la época de los 80 no quieren pasar lo que se vivó en ese entonces, yo fui al servicio militar porque era obligado. Social y económicamente, el país estaba destruido, no creo que los nicaragüenses quieran volver a eso. Si la situación no mejora, yo voy a sacar a mis hijos y mis nietos del país”, expresó Morales.

funeral en Ticuantepe de una de las víctimas de la violencia estatal y paraestatal. Melvin Vargas/END

La doctora Trillos explica que los ciudadanos mayores de 40 años están viviendo algo que se llama “retraumatización”, es decir, los recuerdos de la guerra se están reactivando. 

“Muchas personas han expresado ese sentimiento, pero no es nada más que un temor. Ese temor hace sentir que esto se puede volver a convertir en lo que ellos ya han vivido y es totalmente comprensible porque están viendo un patrón muy similar”, apuntó.

Cuando los especialistas hablan de un patrón antes vivido hacen referencia a la represión, a la intimidación y a un despertar de la población muy similar al que ya se vivió en Nicaragua.

“A pesar de que ya no somos los mismos, el patrón se está repitiendo. Un trauma preexistente tiene la posibilidad de vivirse de la misma manera, por eso se llama retraumatización”.