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Al menos 138 conflictos sociales se han registrado desde el estallido de las protestas de abril en Nicaragua, refleja un estudio del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp).

Según el Ieepp, estos conflictos sociales han tenido un nivel de violencia entre medio y alto, ya que se registran muertes, destrucción de la propiedad y abuso de autoridad.

En sus observaciones, el Ieepp encontró que en la mayoría de los casos la violencia ocurrió cuando las fuerzas antimotines y grupos de choque armados enfrentaron a quienes protestaban de forma cívica.

Señala que las manifestaciones han iniciado de forma pacífica, pero a causa de la represión han terminado siendo violentas.

Comportamiento 

Augusto Will, investigador en temas de conflictividad social, afirmó que el mapa es una herramienta para el análisis y la caracterización del comportamiento de los conflictos sociales. 

Explicó que dividen los conflictos según el nivel de violencia y los clasifican en: No violentos, nivel bajo, nivel medio y nivel alto. El no violento es aquel donde las expresiones de la ciudadanía se dan sin ningún impedimento y se pueden expresar libremente.

Un conflicto con nivel de violencia bajo es aquel donde hay presencia de policías y de grupos contrarios, pero no hay intimidación o agresión.

Un conflicto con nivel de violencia media es uno en el que ha habido intimidación y uso excesivo de la fuerza; y un nivel de violencia alto, es cuando hay agresiones físicas, uso de armas, destrucción de la propiedad privada y pública.

“El 72% de los conflictos han estado clasificados en niveles medio y alto de violencia. Es decir, que en Nicaragua los conflictos han evolucionado a niveles en que la población es agredida”, dijo Will.

“En un sistema democrático donde las instituciones y poderes del Estado responden a la demanda de la población, este tipo de comportamientos de conflictividad social, es atendido desde el diálogo y la negociación”, indicó Will.