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Debido a la situación que atraviesa el país y a los tranques que impiden la circulación, comerciantes de Matagalpa, Chinandega, Juigalpa y Rivas reportan desabastecimiento y encarecimiento de algunos productos. 

En Matagalpa, los comerciantes se reunieron para pronunciarse ante la difícil situación que están atravesando e instaron a las autoridades policiales a permitir la manifestación pacífica y a patrullar los municipios del departamento con el fin de evitar hechos violentos.

“Solicitamos a aquellos personas que promueven su lucha desde las trincheras a permitir el ingreso de productos básicos, productos de consumo como alimentos, medicinas y combustibles”, precisaron, además, en el comunicado.

En los dos mercados de Estelí la escasez de productos ha provocado alzas. Por ejemplo, el tomate pasó de 180 a 300 córdobas por cajilla; y el azúcar varió de 11 a 14 córdobas por libra.

Cruz Medina comentó que los comerciantes perecederos del mercado Alfredo Lazo, además, deben asumir pérdidas por falta de compradores.  

El presidente de la Cámara de Comercio, Servicio e Industrias de Estelí, Ricardo León Ruiz, señaló que al menos tres empresas que abastecían materiales de construcción no están logrando ingresar a la ciudad.

Mientras que en Granada y Siuna los supermercados y distribuidoras estaban desabastecidos, debido a que los camiones que trasladan las mercancías no logran ingresar a estas ciudades.

Perecederos y productos de consumo básico, como arroz, aceite y azúcar, no estaban a disposición de los compradores aseguró Yeral Martínez, propietario de una distribuidora de Siuna.  

“Tenemos temor de  mover nuestros camiones y quedarnos con toda la carga”, dice Martínez.

Pocos compradores

En tanto, en Juigalpa las quejas fueron expresadas por comerciantes de comida del mercado central “Esperanza Díaz”, quienes resienten poca afluencia de clientes desde que los buses dejaron de operar.

“Desde la semana pasada, algunas comerciantes habían cerrado sus negocios porque no venía gente. Ahorita apenas están saliendo ciertos buses. Lo que estamos haciendo es cocinar poquito para no desperdiciar la comida”, dijo una vendedora que en los últimos dos días solo había logrado vender diez servicios de comida. 

Auxiliadora Miranda reveló que ha considerado cerrar su local. “No hay clientes, no están trabajando los buses. Por miedo la gente no viene, y si vienen, vienen rápido y se van”, expuso.