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El gobierno de Estados Unidos valora tomar una serie de medidas, incluidas sanciones a funcionarios de Nicaragua, si este país no soluciona “de forma apropiada” la crisis que atraviesa desde el 18 de abril pasado, según reportan los sitios estadounidenses, McClatchy y el Miami Herald.

De acuerdo con esos medios, un alto funcionario de la administración del presidente Donald Trump aseguró, bajo el anonimato, que el gobierno estadounidense está “observando todo esto con suma atención”, ya que deben asegurarse de que “el pueblo pidió un diálogo y que el gobierno participe; el pueblo pidió investigaciones y que el gobierno las lleve a cabo; los militares dijeron que están fuera de todo eso y deben seguir al margen”.

El funcionario aseguró a McClatchy que Estados Unidos está “listo para actuar” si el gobierno nicaragüense “no coopera con la investigación independiente, no disipa la violencia o decide utilizar el diálogo como una táctica dilatoria”.

La fuente, según el diario estadounidense, no detalló qué tipo de sanciones o medidas se tomarían contra Nicaragua.

Sin embargo, otro funcionario mencionó que una de las sanciones podría ser la aplicación de la ley Magnitsky, misma implementada contra Roberto Rivas, presidente del Consejo Supremo Electoral, en diciembre pasado. 

Esta ley incluye la negación de visas estadounidenses a funcionarios gubernamentales o a sus familiares y el bloqueo del acceso a instituciones financieras estadounidenses.

McClatchy asegura que al igual que Venezuela, Nicaragua se ha convertido en una gran preocupación en Washington, y destaca que recientemente se han pronunciado sobre la crisis nicaragüense el vicepresidente Mike Pence, la embajadora ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, y el administrador de la Agencia Norteamericana para el Desarrollo Internacional, Mark Green.

Además, el diario asevera que el funcionario de la administración de Trump desmintió que Estados Unidos esté “dirigiendo la oposición” en Nicaragua, y recomendó a los grupos de oposición manejarse con mucho cuidado para evitar las acusaciones del gobierno de Daniel Ortega sobre intromisión del imperialismo norteamericano.

Las protestas en Nicaragua han dejado al menos a 78 personas muertas.