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El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y presidente de la Comisión de Mediación y Testigo del diálogo nacional, informó este jueves que ni el Gobierno, ni la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, habían enviado por escrito los nombres de sus representantes para la comisión mixta que se crearía ante la falta de consenso en la última sesión plenaria del diálogo.

“A esta hora (6:00 p.m.) todavía no he recibido nada por escrito de ninguna de las partes”, afirmó Brenes vía telefónica.

Sin embargo, se conoce que Juan Sebastián Chamorro, del sector privado, y Azalea Solís, de la sociedad civil, serían dos de los tres designados por parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia. El Gobierno sigue sin revelar la identidad de sus representantes.

El cardenal explicó que por la Conferencia Episcopal nombrarán a dos sacerdotes para mediar en el proceso, pero recalcó que “las partes no tienen un tiempo límite para ponerse de acuerdo”.

“Tenemos que ser optimistas y esperar que logren un consenso por el bien de Nicaragua”, agregó.

Sobre el mismo tema, monseñor César Bosco Vivas, obispo de la Diócesis de León, opinó que el futuro del diálogo depende de la voluntad de los actores: “Se ha dejado el encargo, espero que sea tomado en serio por las dos partes que estaban dialogando, para que busquen sus delegados y se conversen, y cuando haya cierto consenso, pues si nos invitan y convocan reiniciamos el dialogo inmediatamente, porque estamos con la mejor disposición de servir a Nicaragua”.

Monseñor Vivas considera que en el diálogo han dado pasos claves, por ejemplo, “el hecho mismo de encontrarnos frente a frente e incluso el ejercicio mismo de decirnos cosas frente a frente, cosa que para nosotros es quizás nueva, pero que se da en todas las democracias”.

Daniel Ortega y Rosario Murillo. Archivo/END

Valeska Valle, de la Coalición Universitaria, informó vía telefónica que se reunirían a las 4:10 p.m. de ayer para definir su posición, pero no reveló sus acuerdos.

Gobierno reafirma su agenda

El canciller Denis Moncada detalló en conferencia de prensa este jueves que el Gobierno insiste en que se debe aprobar su agenda: “eliminar todos los tranques, no a la violencia en todas sus formas y asegurar el derecho al trabajo”.

Mientras no se levanten los tranques, el Gobierno se resiste a abordar los temas de justicia y democratización del país que, según la Alianza Civil, pasan por una reforma constitucional para adelantar elecciones, prohibir la reelección y cambiar el Consejo Supremo Electoral.

Por su parte, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, dijo a través de su cuenta de Twitter que “mientras la ruta constitucional y pacífica hacia la democratización de Nicaragua sea vista por el Gobierno como golpe de Estado, y ni siquiera deseen hablar de ello, será imposible algún diálogo para poder superar la crisis política que sufre el país”.

El Gobierno explicó que está comprometido con “la investigación y aseguramiento de la justicia” y con “el fortalecimiento de las instituciones y de la democracia en Nicaragua, en el marco constitucional”, pero ha pasado más de un mes de la represión policial de abril que dejó decenas de víctimas y ni un solo oficial ha sido detenido.

El cardenal explicó que por la Conferencia Episcopal nombrarán a dos sacerdotes para mediar en el proceso. Archivo/END

Piden respetar tranques

Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, lamentó los últimos enfrentamientos entre manifestantes y simpatizantes del Gobierno en los tranques del país.

“Ayer en la noche (miércoles) Nicaragua volvió a vestirse de sangre. Por eso, de un lado llamamos a la cordura y la sensatez, al derecho a la manifestación pacífica respetando los bienes públicos y privados; del otro lado llamamos al no uso de la fuerza de choque policial y de cualquier otro tipo de agresión”, exhortó el religioso.

“Nosotros como obispos no podemos decir que estamos a favor de los tranques, pero tampoco podemos decir que aprobamos que quienes permanecen en ellos sean atacados”, recalcó.

El cardenal Brenes consideró que los últimos acontecimientos violentos registrados en los tranques de varias ciudades del país, que han dejado al menos dos muertos y decenas de heridos, son una violación a lo acordado en el diálogo, en cuanto a acoger las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que pidió el cese de la represión y violencia.

“No es posible, lo estoy viendo a cada momento y con tantas personas con quienes me encuentro, que haya tanta zozobra y angustia, no tenemos derecho de llevar más dolor a los hogares nicaragüenses”, expresó monseñor César Bosco Vivas en la homilía de este jueves, refiriéndose a los enfrentamientos que el miércoles dejaron muertos y heridos en León y Chinandega.

Rechazan amenazas 

El Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), “brazo social de la empresa privada”, expresó su condena y rechazo a los ataques, descalificaciones y amenazadas en perjuicio de la dignidad e integridad física y moral de los participantes en la mesa de diálogo.

INDE se solidarizó con los defensores de derechos humanos y demás ciudadanos que participan en expresiones de manifestación; particularmente con monseñor Silvio Báez y Michael Healy, presidente de la Unión Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).

“En tal sentido repudiamos cualquier acto de violencia, venga de donde venga, en detrimento de cualquier ser humano, que están incluidas en las recomendaciones de la CIDH”, recalcó INDE a través de un comunicado.