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Las personas no dejan de caminar entre los tranques que impiden la circulación vehicular en las distintas carreteras del país y lo hacen albergando la esperanza de llegar bien a su destino, de encontrar agua y alimentos en el trayecto, que se torna peligroso en la medida que empieza a oscurecer.

 ​​Carreteras libres de tranques

Son las 9:00 a.m. del 11 de mayo en el tranque del empalme de Lóvago, una intersección esencial en el departamento de Chontales, donde se divide la ruta a Acoyapa, San Carlos, Santo Tomás, Nueva Guinea, El Rama y Bluefields.

Vehículos particulares y buses del transporte urbano intermunicipal están varados en este punto. Los conductores de camiones han colgado hamacas debajo de las plataformas de carga y muchas personas optan por bajarse con sus maletas de los buses para iniciar la caminata de regreso al lugar de donde partieron, o con la esperanza de avanzar al destino previsto al momento de iniciar el viaje.

“La vida no se detiene”, expresa Gerald Müller al llegar a Lóvago, donde aprovecha para “refrescar los pulmones”, dice sonriendo, a pesar de la caminata que le tocó hacer desde la báscula de transporte de carga que está  a unos kilómetros de la salida de Juigalpa hasta el empalme de Lóvago, donde  encontró el primer tranque en la ruta hacia Bluefields.

Detrás de Müller vienen otras personas que se animan a tomarse fotos con sus celulares sobre los troncos o recostadas en las vallas de publicidad que se han ocupado para atravesarlas sobre la carretera. Algunos conocen a quienes están en los tranques y se saludan efusivamente, dándose ánimos para continuar en la barricada o para seguir caminado.

Venta de frutas

Varias personas se refrescaron comiendo sandías, que compran a C$30 al responsable de un camión de ocho toneladas que está cargado de frutas, verduras y hortalizas en el tranque, las que tienen que venderse para evitar que se pierdan. 

 Mercancía internacional varada en Rivas por tranques

El campesino Nemesio Mejía, coordinador del Movimiento Campesino, que mantiene el tranque del empalme de Lóvago, explica que por tratarse de perecederos, los organizadores de la protesta deciden avisar a los pobladores que el contenedor se abrirá para vender los productos al precio que crea conveniente el dueño de la carga y que “por favor mantengan el orden”.

El responsable del cargamento se identifica como Norvin Miranda.  “Salimos el miércoles desde Estelí rumbo a Nueva Guinea. Hoy es viernes, es decir, tenemos dos días y medio de estar varados aquí, no podemos seguir a la Guinea ni regresarnos a Estelí. Los responsables del tranque autorizaron abrir el contenedor para vender los productos antes de que se descompongan”, dijo Miranda.

La libra de papa, cebolla o zanahoria la vende a C$10 a la gente de los alrededores, a quienes viajan en vehículos y esperan pasar el tranque, y a personas que caminan cruzando el empalme esperando poder encontrar a alguien que los transporte a Juigalpa o a Santo Tomás. Hay quienes desde ahí  pretenden ir transbordando hasta Bluefields. 

Las motocicletas son el medio que utilizan para trasladar agua y alimentos livianos al tranque. No falta el café y el pan, mientras la mayoría de quienes protestan empuñan palos de distintos tamaños y sus rostros están al aire libre, “porque aquí todos nos conocemos”, comenta uno de ellos.

Homenaje a estudiante muerto

Ese día se escucha la canción “Que vivan los estudiantes”, que suena en Lóvago para reiterar el respaldo al movimiento estudiantil universitario. El tema musical provoca sonrisas en los rostros de muchos jóvenes que se identifican como alumnos y que cruzan a pie el tranque para dirigirse a Juigalpa, Nueva Guinea y Bluefields, lugares  donde, según lo expresado por algunos, respaldarían las protestas contra el Gobierno.

 Terminales de buses intermunicipales y departamentales desiertas

Y el vínculo entre campesinos y estudiantes se pone de manifiesto cuando se confirma que Kevin Valle, uno de los jóvenes fallecidos por la violencia del ataque contra los estudiantes atrincherados en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), era originario del poblado de La Gateada, jurisdicción del municipio de Villa Sandino, Chontales.

El féretro de Kevin Valle pasa por el empalme de Lóvago, donde los campesinos le hacen un improvisado pero emotivo homenaje póstumo alzando las banderas azul y blanco. Los pobladores en el tranque forman una cadena humana y cantan el Himno Nacional mientras a paso lento, un camioncito cargando el ataúd de Valle, cruza el punto de protesta para dirigirse a La Gateada.

Muchos dicen sentirse consternados y al mismo tiempo inspirados a mantenerse ahí, en Lóvago, sosteniendo los tranques, que se han convertido en una insignia de las protestas contra el Gobierno.