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Una peregrinación masiva de penitencia y oración, convocada por la Diócesis de León, caminó desde la ciudad de Chinandega hacia la Basílica menor de El Viejo, encabezada por el obispo Bosco Vivas y el encargado de Negocios de la Santa Sede en Nicaragua, monseñor Andrea Pichoni, acompañados por todo el clero diocesano de las 52 parroquias de los departamentos de la región occidental.

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“Es estos tiempos de violencia, ira y muerte, pedimos nos sea concedido el don de la paz, que es un regalo de Dios, que es también un compromiso serio de los nicaragüenses para ser constructores de paz, aunque nos cueste”, dijo monseñor Vivas.

Manifestó estar consciente de que hay una polarización política muy fuerte en Nicaragua.

“Parece humanamente imposible el encuentro de soluciones pacíficas. Ha crecido el odio, los deseos de venganza, producidos por las injusticias y muertes injustas acaecidas en el país. He visto cómo niños de la ciudad y del campo han añadido a sus inocentes juegos, la guerra, porque es lo que están viendo actualmente”, dijo el obispo de occidente.

Clama por serenidad 

Ante más de cinco mil asistentes, monseñor Vivas Robelo expresó que ha visto con dolor el recelo y la desconfianza entre los nicaragüenses y a un país enfrentado.

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“Censuramos a quien no piensa como nosotros y juzgamos a quienes tienen una visión distinta de las realidades”, afirmó al clamar por la serenidad que permita hablar entre los hermanos y que haya oportunidad de arreglos pacíficos en el país.

Una impresionante marcha ayer sobre la carretera a Masaya, en Managua.

La procesión duró cuatro horas, conduciendo a la réplica de la patrona nacional hasta la Basílica menor, y durante la marcha los peregrinos repitieron tres ves el santo rosario y todos los cantos marianos, sin que se registrara ninguna provocación ni acción violenta.

Leoneses en las calles

Con el apoyo del movimiento campesino, los leoneses marcharon ayer en solidaridad con la familia del estudiante Manuel de Jesús Chévez Ramírez, de 33 años, quien murió de un balazo en la cabeza el miércoles 23 de mayo, cuando simpatizantes del Gobierno enfrentaron a universitarios en un tranque en el empalme León-Managua.

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La marcha salió a las 10:30 a.m. de la plaza San Sebastián, en el barrio del mismo nombre. La concurrencia dedicó un minuto de silencio a Chévez Ramírez, y cantaron el himno nacional frente al cibercafé donde laboraba la víctima, en el barrio Guadalupe.

Los leoneses se solidarizaron con la familia del estudiante muerto, Manuel de Jesús Chévez Ramírez.

En el empalme León-Managua, lugar donde Chévez Ramírez fue alcanzado por la bala, fue colocada una ofrenda floral y también se dedicó un minuto de silencio y se cantó el himno nacional.

Marchas en Managua

Después de 38 días de iniciadas las protestas ciudadanas en Nicaragua, las calles de Managua siguen llenándose de manifestantes que ondean banderas azul y blanco para exigir la democratización del país y justicia por las más de 70 muertes registradas desde el 19 de abril pasado.

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Este sábado, la manifestación denominada “Mi voz por la democracia” reunió a miles de personas que marcharon desde la rotonda Jean Paul Genie hasta la rotonda Rubén Darío, mostrando su apoyo a estudiantes, campesinos, miembros de la sociedad civil y empresarios que participan en la mesa de diálogo nacional.

La marcha salió a las 3:20 p.m. y al llegar a su punto de destino, alrededor de las 4:30 p.m., hubo artistas que realizaron un festival cultural.

“Estamos aquí exigiendo justicia, no podemos seguir teniendo muertos cada día, necesitamos ver una solución”, expresó María Reyes, quien llegó a la marcha acompañada por su nieto y dos sobrinas.

La mayoría de manifestantes eran jóvenes, pero asistieron adultos, personas de la tercera edad y padres de familia con sus hijos menores. Incluso, mascotas con pañoletas azul y blanco fueron llevadas a marchar.

Al caer la tarde, dos árboles de metal, ubicados sobre la carretera Masaya, fueron derribados por jóvenes que participaban en la marcha.