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Entre llantos, gritos de desesperación y lamentos, los familiares de Marlon José Orozco Largaespada, de 48 años, y Tomás Alejandro Hernández, de 21, sepultaron sus cuerpos la tarde de ayer en el cementerio Milagro de Dios, en Managua.

Orozco Largaespada y Alejandro Hernández fallecieron producto de tiros de escopetas disparadas por sujetos que circulaban en camionetas y motocicletas, durante la madrugada y la tarde del viernes.

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Marlon José Orozco murió de un tiro en la cabeza, propinado por motociclistas que lo persiguieron la madrugada del viernes en el sector de Villa Venezuela.

Docenas de vecinos y amigos, junto a una caravana de motocicletas, acompañaron el féretro de Marlon Orozco desde la salida de la casa donde habitaba, en Villa Libertad, hasta el camposanto. 

Orozco deja en la orfandad a tres hijos, dos varones y una mujer. La viuda, Francis Indiana Mejía, consuela a sus hijos, quienes lloran sobre el cuerpo de su padre, lamentando que será la última vez que lo volverán a ver.

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“Mis hijos están destrozados, este es un golpe muy duro, mi esposo era un hombre que no se metía con nadie, tampoco formaba parte de las protestas y policías de civil me lo mataron”,  decía  entre sollozos Mejía, quien se gana la vida como maestra voluntaria.

Familiares durante el sepelio de Tomás Hernández.

“Uno siempre tiene un hombro que le ayude y él era mi mano derecha. Yo le digo al presidente Daniel Ortega y a su esposa que se pongan la mano en la conciencia”, dijo Mejía, tras exclamar con impotencia “quién va a proteger y ayudar a mis hijos si su papá ya no está”.

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Los familiares de Marlon Orozco interpusieron la denuncia ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH). El asesor legal Julio Montenegro informó que ellos la recepcionaron y que agotarán las vías legales del país, de lo contrario acudirán a las instancias internacionales. 

Sepelios vecinos

A menos de un metro de distancia, los familiares de Tomás Hernández también daban cristiana sepultura a su deudo. Hernández deja en la orfandad un niño de un año. “Yo pido justicia por la muerte de mi esposo, él era el sustento de nuestra familia. Era un chavalo sano que solo salía de su casa al trabajo y del trabajo a su casa”, manifestó Victoria González, viuda de Hernández.

“Pero esto no va a quedar así, porque aunque no sepamos con exactitud quién lo mató, vamos a denunciar esas camionetas que dispararon  sin importales si habían niños en la calle”, añadió González, quien asegura tener las placas de dos de las camionetas en las que se desplazaban los armados que ultimaron a su marido la tarde el viernes en una de las calles de Ciudad Belén.