•   Managua, Nicaragua  |
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  • EFE

El cardenal Leopoldo Brenes llamó hoy a la población de Nicaragua a dialogar con vecinos y familiares, frente a la crisis que atraviesa el país, luego de que el diálogo nacional entre el Gobierno y representantes de la población fuera suspendido, por falta de acuerdo sobre la "democratización".

"El diálogo no se da solamente en el auditorio del Seminario (sede de las pláticas), con 70 a 80 personas, no, el diálogo tiene que proyectarse más allá, entre los vecinos, entre las familias, entre las comunidades", dijo el cardenal, en la homilía de este domingo en la catedral de Managua.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que sirve de mediadora y testigo en el diálogo nacional, suspendió el mismo hasta que las partes se pongan de acuerdo en la agenda.

Por un lado el Gobierno ha velado que solamente está interesado en abordar temas económicos, por otro, la denominada Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, insiste en que los responsables de al menos 76 asesinatos durante las protestas contra el presidente Daniel Ortega sean enjuiciados, y que el mandatario abandone el poder con elecciones transparentes adelantadas.

La mayoría de las muertes, ocurridas entre el 18 y 22 de abril pasado por disparos certeros a la cabeza, cuello y torso, son atribuidas a la "fuerza excesiva" de la Policía Nacional y "parapolicías", según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que no descartó "ejecuciones extrajudiciales".

Brenes dijo que cada nicaragüense debe preguntarse "qué tengo que hacer yo para contribuir a la paz de Nicaragua, no el otro, qué tengo que hacer yo".

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, compuesta por el sector privado, la sociedad civil, estudiantes y campesinos, han señalado que ya lograron obligar al Gobierno a aceptar el ingreso de la CIDH al país y sentarse a dialogar con la mediación de la iglesia, por lo que esperan que Ortega, al que califican de dictador, dé el paso y acepte elecciones adelantadas o renuncie.

Aunque la población de Nicaragua está parcializada a favor o en contra de Ortega, es notoria la desaparición de las grandes masas que apoyaban al presidente, por el contrario, las manifestaciones para pedir su destitución se extienden por todo el país.

Con un 58,5 por ciento de la población creyente, Nicaragua es un país predominantemente católico.