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Desde la madrugada del jueves, tras la suspensión temporal del diálogo nacional, se registran en Nicaragua al menos cuatro asesinatos, desapariciones de jóvenes, ataques a balazos desde camionetas doble cabina contra manifestantes antigubernamentales y asedio ejecutado por motorizados, principalmente, en horas de la noche.

Este domingo la Universidad Centroamericana (UCA) denunció un ataque a morterazos ejecutado en horas de la madrugada por los que acusan a parapoliciales encapuchados.

En un comunicado, el padre José Alberto Idiáquez, rector de la UCA, explicó que “exactamente a las 12:45 a.m., dos camionetas Hilux, con hombres encapuchados en la tina de una de ellas, dispararon con un mortero de una libra contra los dos vigilantes que cuidaban el portón principal de la universidad”.

Los morteros lanzados los dirigieron contra el acceso principal de la UCA, el mismo que fue atacado y destruido a pedradas por miembros de la Juventud Sandinista en presencia de agentes policiales el pasado 18 de abril, cuando comenzaron las protestas en Nicaragua.

“Aunque no acertaron a herir o matar a nuestros vigilantes, el intento era ese, por la carga de pólvora empleada y por lo cercano del disparo”, denunció Idiáquez.

El asedio

Rickey García es un joven capitalino que ha participado activamente en las protestas desde abril. Ha ayudado a los heridos y recolectado víveres para familiares de las víctimas. A eso de las 8:30 p.m. del sábado asegura que fue perseguido por un motorizado.

“Se colocó a la par del carro y me siguió por unos 600 metros. Si yo subía la velocidad él lo hacía, si la bajaba, igual. Sí, creo que se trata de la persecución del Gobierno a quienes hemos estado en las protestas”, relató García.

Testimonios similares se han conocido en los últimos días a través de las redes sociales.

Desapariciones

El Nuevo Diario confirmó la desaparición de dos jóvenes en Managua. Uno de ellos es Andrew Úbeda, de 20 años, desaparecido desde el pasado jueves. Su familia explicó que era uno de los atrincherados en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

“El jueves solo vino a cambiarse y se fue para la Upoli, pero nunca llegó y el teléfono está apagado. La información que tenemos es que lo subieron a una camioneta y se lo llevaron, pero la Policía no nos ha dicho nada”, aseguró a El Nuevo Diario, Hamlet Castillo, primo del joven habitante del barrio Américas 2.

El segundo es Kenneth Romero Aburto, quien desapareció el viernes en el barrio El Riguero. Keydi Cruz, su hermana, dijo que “se lo llevaron sin argumentos en una camioneta Hilux”, conducida presuntamente por Policías. “¡Se lo llevaron vivo y vivo lo queremos!”, exclamó.

La Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) tiene un registro de 15 personas reportadas como desaparecidas hasta la mañana de ayer, pero aún están en proceso de verificación.

Uno de los casos denunciados ante este organismo corresponde a un menor de 12 años quien habría desaparecido desde el pasado 21 de mayo. De ser confirmadas estas desapariciones, sería un hecho “dramático”, afirmó Marcos Carmona, secretario ejecutivo de la CPDH.

“El llamado es al Gobierno, que ponga en práctica las recomendaciones que le dio la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) y el cese inmediato a la violencia. No se gana nada con que se esté derramando sangre de gente inocente, no es posible que el país a nivel internacional esté siendo identificado como violento”, comentó Carmona.

La cuarta víctima es el joven Keller Pérez Duarte, cuyo cuerpo apareció la mañana del sábado en la Cuesta El Plomo, en Managua. Alejandro Sánchez/END

Respecto a las bandas que se movilizan en motocicletas y camionetas por las noches en los barrios de Managua, Carmona los comparó con una especie de “sicariato” instalado en el país con el fin de intimidar a los ciudadanos para que no salgan de sus casas.

Dijo que al parecer la Policía “está protegiendo a estos grupos delincuenciales”.

“Esto, lo que está ocasionando es el caos, el terror, para que la gente no salga a las calles. Ese es el mensaje que le están mandando. El pueblo puede seguir protestando y se ha demostrado que las protestas son cívicas y pacíficas, el Gobierno debería de dejar que el pueblo se manifieste”, agregó. 

Los muertos

En este contexto, se registran cuatro muertes más. Un tiroteo registrado el viernes en Ciudad Belén, al este de Managua, dejó como resultado dos personas fallecidas y otras dos heridas.

Según los pobladores, dos sujetos a bordo de tres camionetas ingresaron al populoso barrio y dispararon a mansalva contra quienes se encontraban en las calles protestando.

Una de las personas que perdió la vida es el joven Tomás Alejandro Hernández, de 21 años. La segunda víctima fue un hombre de mediana edad que no ha sido identificado, y pobladores dijeron que no era del barrio, sino una de las personas que llegó disparando.

La tercera víctima es Marlon José Orozco Largaespada, de 48 años, asesinado por un balazo en la cabeza la medianoche del jueves mientras era perseguido por un grupo de motociclistas en Managua.

El hecho sucedió cuando la víctima se dirigía hacia la gasolinera de la colonia 1 de Mayo, el hombre portaba la bandera de Nicaragua en una de las ventanas de su vehículo, según denunciaron familiares ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

La cuarta víctima es el joven Keller Pérez Duarte, cuyo cuerpo apareció la mañana del sábado en la Cuesta El Plomo, en Managua. El joven universitario había sido reportado como desaparecido desde el viernes.

Recomendaciones

Ante estos episodios de muertes, ataques y persecuciones, la UCA compartió varias recomendaciones a sus estudiantes y población en general.
“Al momento de salir de casa, informar a algún familiar hacia dónde nos dirigimos. Mostrar o enviar una fotografía de la ropa que llevamos puesta e indicar el nombre exacto y número de teléfono de la persona con quien nos vamos a reunir”, recomendó la universidad.

Si una persona es perseguida, se sugiere buscar un refugio seguro inmediatamente. “Si sos arrestado lo aconsejable es no poner resistencia, sino, gritar tu nombre y apellido a los transeúntes”.