Luis Alemán
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Ser dejado en un desconocido y solitario lugar es más que suficiente para darle gracias a Dios por estar al menos con vida. Eso fue precisamente lo que pensó Adelayde Rivas, una joven periodista, que sin quererlo, ingresó a las estadísticas policiales como una víctima más de los grupos de delincuentes que se han infiltrado entre los taxistas, como admitió el presidente de ese sector, Allan Vargas.

Es una combinación de impotencia, dolor, ira, frustración y rabia, asegura, mientras cuenta lo que una noche cualquiera le tocó vivir, en la siempre bulliciosa capital, junto a su amiga y colega Carla Alonso.

Tan preocupadas estaban por el atraso, que tomaron el primer taxi que pasó por el lugar, sin tomar en cuenta las medidas de precaución a las que están acostumbradas. El reloj apenas marcaba las ocho de la noche y pidieron las trasladara hacia el Parque de la Amistad Japón Nicaragua, donde participarían en una actividad organizada por la institución a la que trabajan.

No llegaron a su destino, el conductor del taxi y su acompañante, un hombre que simulaba ser un pasajero, intimidaron con sus armas a las dos mujeres, las golpearon y después de despojarlas de sus pertenencias, las amenazaron con matarlas a ellas o a sus familiares, si interponían la denuncia ante la Policía.

En Nicaragua se comete un robo cada 19 minutos, los lugares de mayor ocurrencia de estos delitos son la vía pública, de acuerdo con el Anuario de Estadísticas de 2007 de la Policía Nacional.

No se sabe cuántos delitos se cometen en taxis

El anuario no determina cuántos delitos son cometidos en las unidades de taxis. La evaluación cuantitativa y cualitativa de la Policía sólo indica cuántos son robos con intimidación y cuántos se cometen por minuto, hora, día, semanas, meses y años.

De acuerdo con un estudio preliminar de la Policía sobre la actividad delictiva en todo el país, los robos con intimidación alcanzaron los 10 mil 45 durante 2008. Esa cantidad fue menor durante 2007, cuando alcanzó la cifra de 6 mil 817.

Las estadísticas no preocupan mucho a Adelayde. Lo que la tiene inquieta es que el expediente policial sobre su caso contenga suficientes evidencias para que el Ministerio Público no pueda tener margen de dudas y mande a los tribunales al único hombre que la Policía tiene en sus manos como sospechoso de participar en el atraco contra ella y su amiga.

De lo contrario, el único hombre de los dos que la atacaron saldrá en libertad por alguna de las tantas figuras legales de las que se valen los abogados especialistas en defender a delincuentes. Seguro que una vez en la calle, volverá a buscar trabajo como cadete y continuará cometiendo sus fechorías y sumará más víctimas a su cada vez más larga lista.

En una página Web, Rivas describió así su estado anímico después del robo: “Escribo para sentirme menos impotente y menos frustrada. Escribo porque siento la necesidad de decirle a ustedes, mis amigos, los de la "Managua de a pie" --como dice mi buena amiga poeta Martha Ruiz-- que seguimos siendo víctimas de los secuestros en taxis. Escribo para que sepan que allá afuera nada ha cambiado, que los miles de litros de tinta no han bastado para detener a estos maleantes. Escribo para que no les pase a ustedes o a algunas de sus hermanas, novias, madres, esposas, hijas o amigas”.

Joven perece a manos de criminal

La lesión que le provocó el golpe en la cabeza propinado con la cacha de la pistola ya sanó, su vida laboral es aparentemente normal, pero al recordar los difíciles momentos que vivió en manos de dos atracadores, su estado cambia y se pone muy nerviosa y molesta. Rivas y su amiga están vivas y contando el cuento, pero Rivan Gabriel Vanegas Araya, de 28 años no corrió la misma suerte.

En la Colonia Centroamérica, al oriente de la capital y a pocas cuadras de donde labora Rivas, una pareja de esposos aún no se conforma por la pérdida de uno de sus hijos. El muchacho, un destacado estudiante de Economía de una universidad norteamericana, murió de tres disparos propinados por un sujeto que viajaba en un taxi como pasajero la noche del domingo primero de marzo recién pasado.

Esa noche Rivan Gabriel Vanegas Araya salió de su casa, en la Colonia Centroamérica, y para llegar presuntamente con mayor seguridad y rapidez a su destino, tomó el primer taxi que pasó por el lugar.

Se trata de un Kia placas M00785, conducido por Wilberth Antonio Prado Gutiérrez, quien esa noche se había dispuesto a obtener dinero de la manera más fácil: quitándoselo a sus clientes.

Vanegas Araya estaba lejos de imaginar lo que esa noche le ocurriría. En el taxi iban además del conductor, una mujer y otro sujeto más identificado como Santos Medardo Aguirre Cerda, quien se hacía pasar como pasajero.

Luego de pasar los semáforos de la Colonia Nicarao con dirección hacia el norte, Santos Medardo, conocido en el argot delincuencial como “La Morsa”, sacó un arma e intimidó a Vanegas Araya a quien intentó despojarlo de sus pertenencias.

La víctima opuso resistencia y se defendió con gas mostaza que roció en el rostro de “La Morsa”, quien accionó su arma hiriendo en el costado al muchacho, a quien, lesionado, lanzó del vehículo cuando estaba en movimiento.

La Policía capturó a “La Morsa”, pero el conductor del taxi, Wilberth Antonio Prado Gutiérrez y su mujer, aún están prófugos. Nadie puede asegurar que este sujeto, no esté nuevamente al volante de otro taxi, operando como cadete, e incluso, haya participado en otro robo contra sus pasajeros.

“Estamos infiltrados”

“Estamos infiltrados, esa es la verdad”. Allan Vargas, presidente del Movimiento de Taxistas de Nicaragua, define así la situación que enfrentan muchas cooperativas de taxis de todo el país, y en cuyas estructuras se han refugiado muchos delincuentes, que disfrazados como “cadetes”, toman el volante para robar, matar o violar a sus víctimas.

Vargas inició dentro del movimiento que dirige una campaña para lograr lo que él llama “la depuración del gremio”, y que no es más que sacar del sector a todo aquel conductor que tenga dentro de su expediente una mancha. “Diseñar un banco de datos donde esté toda la información necesaria sobre las personas que trabajan como cadetes”.

Vargas defiende a los dueños de taxis, y señala que ellos no tienen mayor responsabilidad en los delitos cometidos dentro de sus vehículos. Los delitos dentro de los taxis son cometidos, a su criterio, por los conductores que son contratados para ejercer esa función.

La idea, según Vargas, es que ese banco de datos sea “homologado” con las informaciones que tienen las otras cooperativas y hasta la Policía. “Es conocer la bitácora del conductor”, de ahí que la base de datos debe tener la información básica. “Cursos que ha recibido, record de Policía, hojas de recomendación de personas a quienes les ha trabajado, fotografía, número de cédula, direcciones”.

Según fuentes policiales, durante 2008, dentro de los taxis se cometieron 750 delitos. La Policía los tipifica como Robos con Intimidación. Este año no hay datos específicos

Modos de operar
Adelayde Rivas no tiene dudas al afirmar que en la mayoría de los casos, los “cadetes” son miembros de las bandas o al menos cómplices de los delincuentes que se hacen pasar como inocentes pasajeros.

En la mayoría de los casos operan dos vehículos, uno viaja siempre detrás del que anda recogiendo pasajeros, y el vehículo que está adelante es ocupado por los delincuentes. Después de cerciorarse sobre la ruta que lleva el cliente, uno o dos de los sujetos que viajan en el vehículo de adelante se bajan y simulan ser clientes.

El taxi se detiene, con toda naturalidad el cadete presenta su oferta, convienen el contrato por la carrera, y el hombre se convierte en un nuevo pasajero del taxi, ubicándose generalmente al lado del primer cliente que viaja en el asiento trasero. El resto es un cuento que ya saben.

Taxis seguros

Además del Movimiento de Taxistas de Nicaragua, otras cooperativas como la 2 de Agosto hacen sus esfuerzos por garantizar que sus clientes viajen con seguridad. En febrero pasado firmaron un convenio con la Universidad de Ciencias Comerciales para impulsar lo que dieron por llamar “Yo soy UCC”.

La idea es que los socios de esta cooperativa presten sus servicios al personal de la universidad y a los estudiantes para garantizar seguridad, y evitar que éstos sean víctimas de la delincuencia dentro de los taxis.

Ambicioso proyecto

Vargas promueve la utilización de un sistema de vigilancia digital dentro de los taxis, de tal manera que una cámara de video ubicada en un lugar secreto pueda grabar al pulsar un “botón de pánico”, todo lo que esté ocurriendo dentro de la unidad.

Pero además, al pulsar el botón, se generará una señal de alarma que llegará a través de una red hasta el departamento de emergencias de la Policía, reportando el robo.

Operativos permanentes

Rivas está segura de que hay mucha renuencia de los investigadores policiales en su caso, “No se sabe en qué parará el caso, entiendo la prioridad de la Policía, pero son casos repetitivos, no son aislados, se trata de bandas y creo que hay que combatirlas”, asegura.

La comisionada mayor Vilma Reyes, Directora de la División de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, asegura que la Policía mantiene operaciones “permanentes y sostenidos” contra estos delitos. El desmantelamiento de la banda Ángelus, es una de las banderas de la Policía en su lucha por eliminar los robos con intimidación en la modalidad de taxis.

Pero los “Ángelus” cayeron y los robos con intimidación dentro de taxis continuaron. Los delincuentes escogen los días claves para robar y también seleccionan a sus víctimas, y las mujeres son las preferidas, entre ellas empleadas de instituciones privadas o estatales.

“Se ha logrado esclarecer bastantes de esos casos”, insiste la comisionada mayor Reyes, pero no da mayores detalles sobre esos esfuerzos policiales. Lo cierto es que los robos dentro de taxis continúan y las mujeres siguen siendo las principales víctimas.

Recomendaciones

1.-Antes de abordar el taxi, cerciórese de que la identificación del conductor esté en un lugar visible.

2.-Pida al taxista que no suba a otro pasajero más y que circule por calles o avenidas que sean bien transitadas.

3.-Trate de memorizarse el número de la placa del taxi, la cooperativa a la que pertenece, color del vehículo y nombre del conductor.

4.-Trate de comunicarse telefónicamente con algún familiar para informarle sobre los datos del taxi y el recorrido que tome.

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