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A las 7:00 p.m. del jueves 24 de mayo, Andrew Salvador Úbeda Martínez y su novia Katherine Ruiz salieron a la calle principal de las Américas número 2, al este de Managua, con la intención de comprar un pastel de cumpleaños.

Ambos habían estado participando en distintas marchas contra el Gobierno, pero ese día no habían ido a ninguna manifestación, afirma Reyna Isabel Martínez, madre de Andrew Salvador.

Fotos: ​​Estas son las 22 personas liberadas por la Policía de Nicaragua

Relata que esa noche los jóvenes deseaban celebrar el cumpleaños de ella, y luego de recibir una llamada salieron a pie para comprar el pastel. Desde entonces, nadie los ha vuelto a ver.

La travesía para saber del paradero de la pareja ha llevado a las familias de ambos estudiantes universitarios a recorrer estaciones de policía y hospitales, hasta hoy sin éxito. 

Clamor en El Chipote

Reyna Isabel Martínez afirma que su hijo Andrew estudia el primer año de Psicología y su novia cursa el segundo año de Medicina en la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

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“Orgullosamente sí, somos azul y blanco y hemos estado apoyando, tal como lo ha estado haciendo Nicaragua entera”, dijo Martínez refiriéndose a las protestas ciudadanas que exigen justicia y democratización.

“Los queremos vivos”, gritaba la gente en El Chipote.

El último sitio al que se hicieron presente en busca de la pareja es el portón de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en donde funciona la cárcel conocida como El Chipote.

“Solo entréguenmelo, por favor. No importa si está golpeado, yo lo cuido, yo lo curo”, expresó Martínez a los oficiales de Policía apostados en la DAJ, insistiéndoles que le confirmaran si su hijo era uno de los prisioneros detenidos en las celdas de ese lugar.

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Al otro lado del portón, el grupo de oficiales, en silencio, se limitaba a ver cómo las madres suplicaban.

“Dénmelo, ya que me lo quitaron el día de mi cumpleaños, por favor entréguenmelo ahora que ya viene el Día de las Madres”, pedía Martínez con angustia.

Fue una de varias solicitudes que se escucharon ayer en el portón de la DAJ, de madres y familiares de jóvenes que se encontraban desaparecidos luego de haber sido capturados.

“Confírmenme (si mi hijo está aquí), sino para ir a buscar a otro lado, pero no me nieguen el derecho de saber de mi hijo”, gritó Martha Bolaños, otra madre que buscaba desesperadamente a su vástago en El Chipote.

Sacerdotes negocian liberación

Cerca de las 11:00 a.m., una comitiva integrada por los sacerdotes católicos Boanerges Carballo, Lester Zelaya y Leonel Alfaro, se presentaron en El Chipote para pedir la liberación de los detenidos.

 Las madres exigen justicia

Luego de unos 40 minutos, los tres religiosos se aproximaron al portón de El Chipote e informaron a las personas, que esperaban afuera, que ellos habían llegado hasta ese sitio por orientación del cardenal Leopoldo Brenes y que la Policía había accedido a liberar a 22 personas que habían sido detenidas el lunes, durante un enfrentamiento entre fuerzas antimotines y elementos parapoliciales con manifestantes, en las inmediaciones de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

Protestante liberado

El anuncio de Carballo desilusionó a algunos de los familiares que estaban fuera de la DAJ, porque esperaban que también se liberara a personas que habían sido arrestados en días previos o están desaparecidos, y tenían la esperanza que estuvieran en las celdas de El Chipote.

Después de escuchar los nombres de las personas que serían liberadas, Reyna Martínez se desmayó al enterarse que su hijo no estaba entre esas personas, quizás temiendo lo peor.

“Él salió vivo, lo quiero vivo”, alcanzó a musitar antes de desvanecerse.

El grupo de 22 detenidos fue liberado ayer en la catedral de Managua, tres de ellos son menores de edad. Al salir de prisión relataron que fueron golpeados cuando los capturaron y eran visibles los moretones en sus rostros.

También dijeron que los policías les ofendían verbalmente y algunos denunciaron haber sufrido el robo de dinero y pertenencias.