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Regresaba del mercado Oriental cuando se topó con el violento ataque que las fuerzas antimotines desplegaron en contra de universitarios y civiles este lunes. Gerardo Antonio Aburto vestía jeans y una camiseta, y en su espalda cargaba una mochila con las tres camisetas que no pudo vender.

El joven de 27 años fue golpeado por 7 u 8 antimotines en el trayecto entre Ticabus y el Estadio Nacional Dennis Martínez, cuando regresaba a su casa, pero la causa de su muerte fue una bala de fusil AK-47 en el tórax, denunciaron sus familiares que citan versiones de personas que auxiliaron al joven.

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“Los dos bomberos (del Benemérito Cuerpo de Bomberos) que lo llevaron al hospital Bautista nos relataron que de la golpiza que le dieron los policías lo dejaron semidesnudo”, relató José Antonio Aragón, cuñado de la víctima.

Gerardo antonio aburto fue baleado en el tórax tras ser vapuleado por agentes, denunció su familia.

Gerardo Antonio Aburto murió por el impacto de bala en el tórax a las 6:55 p.m. del lunes, según el acta de defunción que extendieron las autoridades del hospital Bautista, a donde fue llevado por los bomberos que lo auxiliaron.

El joven no participaba de las protestas universitarias. Según su cuñado, Gerardo tenía dos días de no salir a vender al Oriental debido a la inseguridad en las calles.

Sin embargo, presionado por la necesidad de aportar para el sustento de su familia, la mañana del lunes tomó una docena de camisetas y salió de la casita sencilla, ubicada cerca de la UNAN-Managua, donde este martes su cuerpo era velado en una caja fúnebre que un amigo de su cuñado les donó.

Dolor de madre

“¡Ay mi muchachito que te hicieron!”,  exclamaba Hilda María Meza, para quien Gerardo era como su hijo.

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Meza llegó al velorio apoyándose en un bastón y lloró desconsoladamente sobre el ataúd, mientras Edemesia Aburto, madre del joven, sufría en silencio la pérdida de uno de los cinco hijos que crio sola.

Para dar sepultura a Gerardo, la familia apeló a la solidaridad. Los vecinos aportaron café, pan y las sillas para la vela, y los encargados del cementerio les exoneraron del pago del terreno.

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“Por la sepultura tampoco pagamos, porque la hicimos nosotros con la ayuda de vecinos y amigos”, dijo José Antonio Aragón.

Exigen justicia

Gerardo Antonio Aburto fue enterrado en el cementerio de la comarca Jocote Dulce, al sur de Managua, la tarde de ayer. Fátima Morales Aburto, hermana del fallecido, reclamó justicia. “Mi hermano no era ningún perro para que lo mataran así. Exigimos justicia”, declaró.

Las personas que asistieron al entierro, manifestaron su indignación por el actuar de la policía. Durante el cortejo fúnebre algunas personas dispararon morteros como homenaje a la memoria del joven.

En el lugar donde sepultaron los restos de Aburto, junto a la entrada al cementerio, colocaron una cruz usada que tiene el nombre de otra persona, porque los familiares no tuvieron recursos para comprar una.