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Luego del saqueo de cinco establecimientos comerciales y del mercado de Artesanías de la ciudad de Masaya, ocurrido  la madrugada de este martes, algunos propietarios de negocios comenzaron a desalojar sus locales a la espera de que la delincuencia sea controlada.

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Los hechos ocurrieron en la calle comercial San Miguelito y se sumaron a los saqueos de semanas anteriores. Al menos una docena de negocios han sido afectados. 

Ante esta situación “no se puede hacer nada”, dijo el presbítero Bismarck Conde, representante de la Arquidiócesis de Managua en Masaya, quien sugiere a la población “ver cómo se organiza para frenar esto (la delincuencia). No se puede dialogar con quienes saquean, son personas violentas. Nadie está seguro en Masaya”, sostuvo.

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El religioso lamentó que los acuerdos establecidos con la policía teniendo a la Iglesia como mediadora no tuviera los resultados esperados, porque la población “perdió la credibilidad en la Policía”.

“La Policía dijo que no volvería a salir a reprimir a la población y no cumplió. No se puede jugar a dos discursos. Reclamé por eso al comisionado Ramón Avellán”, reveló el sacerdote tras exponer que Masaya está a merced de la delincuencia.

Cierran por seguridad 

Brenda Velásquez, gerente de la sucursal de Instacredit, explicó ayer que estaba en su local por seguridad. “Estamos sacando todos los recursos para no tener pérdidas. Ayer (el martes) bastantes negocios fueron saqueados, en nuestras instalaciones intentaron saquear, anduvo gente en el techo. Estaremos cerrados hasta nuevo aviso”, indicó Velásquez.

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Hugo Sánchez, uno de los artesanos que perdió todo en el mercado de Artesanías, aseguró que “la gente del pueblo no anda saqueando. Lamentablemente la Juventud Sandinista se presta a estas cosas. Tenemos a la policía en frente y no pudieron cuidar el mercado de Artesanías; aquí hay más de cien módulos y se metieron a todos. Todavía hoy en la mañana (ayer), cuando vine a las seis de la mañana, había 25 personas con machetes”, relató Sánchez. 

Maryan Espinoza de tiendas Brenes y Bambino también desalojaba este martes su negocio en la calle San Miguelito. 

“Decidimos cerrar y trasladar los productos a otro lugar. Aquí los delincuentes se han unido para robar. Quién sabe cuándo volveremos a abrir”, lamentó Espinoza. 

Por su parte, el sacerdote Edwin Román, párroco de la iglesia San Miguel Arcángel, ubicada en la calle donde ocurrieron los saqueos, contó que intentó mediar para evitar los robos.

“A eso de las tres de la mañana salí y llegué hasta donde estaban tratando de abrir una joyería, traté de hacerles conciencia de que no saquearan… sin embargo, me sonaron machetes, me dijeron que me fuera porque si no me iban a quemar. Son turbas y son pagadas, lo pueden decir”, denunció el cura.