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En cuanto Amnistía Internacional supo que en Nicaragua se reportaban decenas de muertes en un par de semanas de manifestaciones, el equipo para Situaciones de Crisis empezó a prepararse. Ese grupo se activa cuando la organización sospecha de graves violaciones a los derechos humanos como la tortura, la desaparición forzada o las ejecuciones extrajudiciales.

“El equipo de crisis se moviliza, investiga en el terreno, entiende qué es lo que ha pasado y así denunciamos y exigimos responsabilidades”, explica Pilar Sanmartín, investigadora para las Américas de Amnistía Internacional (AI) en Situaciones de Crisis, una de las encargadas de la misión que estuvo en Nicaragua entre el 2 y el 13 de mayo, recolectando información y entrevistando a víctimas y familiares.

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El informe de AI presentado el martes en Managua, a partir de dicha misión, es contundente: concluye que en efecto, en Nicaragua se desarrolló y se mantiene una “estrategia sistemática de represión” que incluye utilización de grupos parapoliciales, uso excesivo de la fuerza y ejecuciones extrajudiciales.

Sanmartín explica que AI responsabiliza al Estado de esta estrategia, y asegura que las autoridades “no se están haciendo responsables, no está aceptando los hechos y no están investigando como se debe”.

En esta entrevista, la experta explica cómo trabajó la misión de AI durante su visita, qué situaciones conmovieron al equipo y cuáles serían los impactos en la comunidad internacional que podría tener el informe titulado “Disparar a matar”.

¿Cómo es que Amnistía Internacional decide venir a Nicaragua a documentar lo que está sucediendo?

Identificamos que lo que estaba sucediendo en Nicaragua era algo muy grave y decidimos hacer lo que en Amnistía llamamos “misión de respuesta rápida”. La estrategia fue dividir los equipos en dos. Un equipo se vino conmigo a Nicaragua a investigar desde aquí casos concretos. Otro equipo se quedó en la oficina regional en Ciudad de México, haciendo análisis de video y fotografía, a este lo apoyaba desde Washington otro equipo de armas y municiones. 

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Aquí lo que hicimos (en Nicaragua) fue documentar 16 casos, nueve fueron de personas fallecidas, el resto de personas agredidas. Documentamos el caso de Axel Blanco, un joven que perdió la visión en un ojo por una bala de goma, también agresiones a personas defensoras, a periodistas. Pero nos centramos en el tema de fallecidos y ejecuciones extrajudiciales, que nos parecía que era lo más grave. 

Este informe y esta misión se enmarca en un contexto de crisis y la respuesta de Amnistía por tanto ha sido de crisis, esto no pretende ser un informe exhaustivo, en absoluto lo es, nos faltan muchas cuestiones por investigar, por denunciar, por documentar, pero nos parecía que era necesario dar una respuesta rápida, condenar qué era lo que estaba pasando de manera urgente y exigir una respuesta a la autoridad.

¿Cómo lograron ingresar al país? ¿AI necesita autorización del Estado para visitar Nicaragua?

Como no somos organismo internacional como la Organización de Naciones Unidas o la Comisión Interamericana (de Derechos Humanos), no necesitamos la anuencia del Estado para entrar. Como organismo de sociedad civil no deberíamos tener ningún problema para entrar, en ese sentido no tuvimos ningún problema en el aeropuerto, aunque sí es una preocupación que habíamos tenido por experiencias de otros colegas en el pasado.

Nuestra delegación vino con Bianca Jagger y un equipo de dos periodistas. Al fotoperiodista le tuvieron la cámara retenida dos días, no hubo ningún tipo de explicación, simplemente que necesitaban requisarle el equipo para supervisarlo.

Me llama la atención el trabajo de los expertos que analizaron material audiovisual. ¿Cómo trabaja ese equipo?

Ese equipo corrobora las coordenadas de la fotografía y el video, que es efectivamente de la fecha, el día, el lugar que se menciona. Y que además la información sea relevante, es decir, que hay un actor: un parapolicial actuando, un policía actuando, de qué manera está actuando.

Se corroboran los uniformes a través de la ampliación de las imágenes, cuestiones así. También se intenta ver si en la imagen hay algo que está pasando desapercibido y que nosotros podemos ubicar: por ejemplo, aquí se mencionó mucho el tema de francotiradores. Tuvimos un video que apuntaba a que sí había presencia de francotiradores en el estadio (Dennis Martínez), pero no era suficientemente nítido y nosotros mantenemos un criterio de mucha precisión de decir: o sí lo podemos afirmar o no lo afirmamos.

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En ese caso, no lo afirmamos a través de ese video pero sí a través de testimonios de testigos, de familiares, y de entrevistas a personal médico tanto del hospital Vivian Pellas como del hospital Bautista, todos coincidían en que la 
trayectoria de las balas iba de arriba hacia abajo.

¿Qué fue lo que más los impactó de las visitas con las víctimas o familiares de las víctimas?

Una de las cosas que más nos impactó como equipo fue la muerte de César Noel Castillo, un joven que fue herido en la médula espinal y estuvo hospitalizado varios días. Lo visitamos en Estelí, en el hospital.

Él, en la entrevista, nos comentaba que a pesar de que los médicos en ese hospital le habían comentado que no iba a recuperar la capacidad de andar, que sí había un médico privado que le había dicho que todavía había esperanzas.

Me sorprendió cómo él se mantenía muy fuerte a pesar de las circunstancias que eran adversas. Él falleció el 12 de mayo. Nosotros todavía estábamos aquí y eso nos chocó, nos entristeció mucho. Nos golpeó. Somos investigadores, pero somos personas.

Este tipo de cosas impresionan mucho. Pero también muchos testimonios de madres: la madre de Orlando Pérez que falleció en Estelí, los padres de Álvaro Conrado, las entrevistas con mucha gente que tiene muchísimo miedo pero que está dispuesta a seguir denunciando. Para nosotros es verdaderamente admirable.

Como investigadora de crisis, ¿qué tan grave te parece la situación que está atravesando Nicaragua?

Desde mi experiencia y la experiencia del equipo, estamos muy preocupados. Sobre todo lo que nos preocupa, siéndote muy sincera, no pensé que íbamos a venir a presentar este informe y la gente iba a seguir siendo atacada.

Ayer (el lunes pasado) hubo un joven muerto. A nosotros nos tocó mucho porque no esperábamos venir después de que viniera la Comisión Interamericana (de Derechos Humanos) y tener que encontrarnos con esto.

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Es un poco más de un mes en el que van 83 personas muertas. Es una barbaridad. Para nosotros es algo indescriptible, pero además es de una gravedad tremenda por parte de las autoridades.

Estamos convencidos de que esta estrategia viene de los altos niveles del Estado, como Amnistía sí estamos señalando la responsabilidad del presidente (Daniel) Ortega y de la vicepresidenta (Rosario) Murillo, porque nos parece que primero, él como jefe supremo de la Policía tiene una responsabilidad directa para definir la actuación de este cuerpo, pero aparte a través de su actuación lo que estamos viendo es que niegan los muertos, minimizan lo que está ocurriendo, criminalizan la protesta, estigmatizan a las personas que se manifiestan, pero también a través de ese discurso, de lo que nos damos cuenta es que ellos sí saben lo que está sucediendo.

El problema es que, uno, no están reconociendo su responsabilidad y, dos, están permitiendo que estas muertes se mantengan en el tiempo.

¿Ha tenido Amnistía Internacional algún acercamiento con autoridades nicaragüenses?

Nosotros solicitamos reuniones cuando vinimos aquí de misión, solicitamos también reuniones ahora que vinimos para la rueda de prensa, pero no hemos tenido ningún tipo de respuesta.

Solicitamos reunión con el presidente y la vicepresidenta, pero también con el Instituto de Medicina Legal, con la Fiscalía, y con el jefe de la Policía Nacional. No hemos tenido respuesta. También solicitamos información por vía escrita a través de un oficio formal, pero tampoco las hemos recibido. Ha sido silencio absoluto por parte de las autoridades.

¿Cuál es el compromiso de Amnistía Internacional tras la publicación de este informe?

Nuestro compromiso es seguir, darle seguimiento a la situación, seguir exigiendo que se implementen las recomendaciones tanto de nuestro informe como de la CIDH. Ahora se nos abre un período ventana en que sí tenemos que presionar mucho para que estas recomendaciones se implementen lo antes posible, sobre todo el alto a la represión y el tema de que se inicien investigaciones prontas e independientes, nos parece fundamental.

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Vamos a seguir hasta que esto pare. También ese es el mensaje que le queremos mandar al Gobierno de Nicaragua. Amnistía no va a parar hasta que el Gobierno no pare esto.

¿Qué repercusiones podría tener este informe a nivel internacional?

Nosotros esperamos que tenga la máxima repercusión. De alguna manera este informe viene a seguir manteniendo la atención en Nicaragua, que no pasen los días y la atención disminuya.

Eso pasa por involucrar a organismos internacionales, a embajadas, a dirigentes de países, pero también a la gente común. Nuestro siguiente paso es participar en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), los días 4 y 5 de junio.

Nos parece que es un momento crucial para poner el tema de Nicaragua como tema prioritario en la agenda. Nosotros hicimos una carta abierta en el marco de esta Asamblea (de la OEA) pidiendo a todos los dirigentes que participen, que se pronuncien por Nicaragua y que de alguna manera le exijan al Gobierno no solo acabar la represión, sino implementar toda una serie de recomendaciones que nos parecen necesarias.