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El subinspector de la Policía, Armando Reyes, sepultó este viernes a su hijo Francisco, quien murió de un disparo mientras marchaba junto a miles de ciudadanos el 30 de mayo. La manifestación pacífica estaba por concluir cuando policías y grupos armados afines al Gobierno le dispararon.

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En ese momento, el oficial Reyes estaba en las oficinas del Distrito Uno de la Policía y vio en la televisión la imagen de un joven con el rostro ensangrentado que era rescatado en una motocicleta. Le pareció conocido. “¿Será mi hijo?”, se preguntó y le quedó una duda terrible.

Al rato recibió una llamada telefónica comunicándole la fatalidad.

La reacción de Armando, entre lágrimas fue inmediata: “Me quité la camisa de policía y me fui donde mi jefe y le dije: ¡Ya no sigo aquí porque me mataron a mi hijo!”.

“Entonces, yo lloré porque me duele mi hijo”, relató el padre de Francisco Reyes Zapata, cuando este era sepultado en el cementerio Milagro de Dios.

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Los periodistas preguntaron al oficial Reyes qué explicación le han dado en el Distrito Uno de la Policía sobre la muerte de su hijo. “Ellos solo saben decir que son los vagos, los de la derecha, pero esas armas (AK 47) solo las tienen la Policía y el Ejército”, respondió.

Sepelio de Francisco Reyes Zapata

Francisco Reyes recibió un impacto de bala en el tórax, disparada con un fusil AK 47, confirmó su papá visiblemente resentido con la institución policial, de la cual es fundador.

Manifestó que su hijo y las otras víctimas mortales, que ya son más de cien, son responsabilidad del Gobierno.

Otro sepelio

“Daniel, me arrebataste a mi hijo, a quien nunca más volveré a ver”, gritaba Yadira Córdoba Obando, mientras sepultaban a su hijo Orlando Aguirre Córdoba, de 15 años, una de las víctimas de la masacre del 30 de mayo en Managua.

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Orlando Aguirre, un joven evangélico que marchaba de manera pacífica portando una Biblia, murió por un impacto de bala en el abdomen.