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El cardenal emérito Miguel Obando y Bravo falleció ayer a los 92 años. Antes de morir estuvo pendiente de la crisis que sufre el país, aseguró el arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes. 

Obando y Bravo se caracterizó por influir en la vida política de Nicaragua como mediador en el siglo pasado y eso llevó a que fuera declarado Prócer de la Paz y la Reconciliación de Nicaragua por la Asamblea Nacional en 2016.

Los medios internacionales lo describen como un sacerdote que estuvo en contra de las injusticias de la dictadura somocista y posteriormente del régimen Sandinista en los años 80 por haberse inclinado a ideas socialistas más radicales. EFE/END

El cardenal falleció a las 03:48 horas del domingo, según informaron medios del Gobierno.

Brenes lamentó su fallecimiento y destacó que, al menos, 35 años estuvo Obando y Bravo al frente de la Iglesia católica en el país.  

“Hace pocos días estuvimos platicando por teléfono y él manifestaba su apoyo a este servidor como coordinador de la comisión (del diálogo) y a toda la Conferencia Episcopal que asumía este rol de mediación y de testigo”, aseguró Brenes. 

Distintos medios internacionales como Deutsche Welle y Katholisch.de, destacaron el fallecimiento del cardenal Obando y Bravo. 

Los medios internacionales lo describen como un sacerdote que estuvo en contra de las injusticias de la dictadura somocista y posteriormente del régimen Sandinista en los años 80 por haberse inclinado a ideas socialistas más radicales. Asimismo, jugó un papel importante en los años 90 para encontrar la estabilidad de Nicaragua. 

Su vida

Obando y Bravo presidía la Comisión de Verificación, Reconciliación, Paz y Justicia del Gobierno de Nicaragua. Fue condecorado hace seis años por Daniel Ortega con la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío, bajo el argumento de que fue uno de los artífices de la paz de Nicaragua.

El religioso nació el 2 de febrero de 1926 en el municipio de La Libertad, provincia de Chontales, centro del país.   

Procedente de una familia campesina, tras realizar sus estudios eclesiásticos, fue ordenado sacerdote de la Orden Salesiana el 10 de agosto de 1958 y obispo el 31 de marzo de 1968.

En febrero de 1970, Obando fue elegido arzobispo de Managua y el 25 de mayo de 1985 fue ordenado cardenal por el fallecido papa Juan Pablo II, en Roma, convirtiéndose entonces en el único cardenal de Centroamérica.      

En el período de la revolución contra Somoza tuvo una posición neutral que fue criticada por el Gobierno de la dictadura. De hecho, Somoza nunca le perdonó a Obando y Bravo, a quien en privado denominaba “comandante Miguel”, que en plena insurrección promoviese una pastoral en la que se pedía abiertamente su dimisión.

Su papel de mediador contribuyó, durante este período, a la liberación de varios dirigentes sandinistas encarcelados por el régimen de Somoza, como fue el caso de Ortega (1974), en el asalto a la vivienda de un ministro, en diciembre de 1974, o en la toma por los sandinistas del Palacio Nacional, en agosto de 1978.

La llegada de los sandinistas al poder convirtió al cardenal en un crítico del régimen al que, en un principio, apoyó abiertamente y al que posteriormente acusó de intentar neutralizar la actividad religiosa en Nicaragua.

Como presidente de la Comisión Nacional de Reconciliación, entidad organizada en cumplimiento de los Acuerdos Esquipulas II, fue nuevamente designado mediador en 1987 para negociar el proceso de paz en Nicaragua entre el gobierno sandinista y la contrarrevolución.

El influyente cardenal Miguel Obando y Bravo murió a sus 92 años de edad. EFE/END

Participó como testigo en las conversaciones que culminaron el 19 de abril de 1990 con la firma en Managua del documento del alto al fuego entre el Gobierno y “la contra”, en el que se estipuló el abandono definitivo de las armas por parte de los rebeldes, tras casi una década de guerra civil.

En enero de 2001, próximo a cumplir los 75 años, presentó su renuncia al papa Juan Pablo II, pero este lo mantuvo en el cargo.  

En julio de 2003, al cumplirse el 24 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, Ortega, que se había entrevistado previamente con Obando, pidió perdón público por las acciones de su gobierno contra la Iglesia.

El 1 de abril de 2005, un día antes de la muerte de Juan Pablo II, la Nunciatura Apostólica informó que el Papa había aceptado su renuncia como arzobispo, poniendo en su lugar al obispo Leopoldo Brenes.

Exequias del cardenal Obando

Los funerales de cardenal Miguel Obando y Bravo comenzaron ayer con una ceremonia de capilla ardiente en la Universidad Católica (Unica). Hoy se espera que su cuerpo esté presente en capilla ardiente en la Catedral de Managua a partir de las 9:00 a.m. Por la tarde, se celebrará una eucaristía y finalmente su sepultura en el mismo recinto de la Unica.