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Los diputados aceptaron hoy la renuncia de Roberto Rivas como magistrado presidente del Consejo Supremo Electoral, que él mismo había mandado el jueves pasado, alegando razones de salud.

La renuncia de Rivas al frente del CSE tuvo 88 votos a favor, y nadie votó en contra o se abstuvo.

Los diputados no sandinistas, sin embargo, sostuvieron que la salida de Rivas no cambia lo que ocurre en el CSE, un poder del Estado en el que piden una renovación total.

Los diputados aceptaron hoy la renuncia de Roberto Rivas en el CSE. Archivo/END

Maximino Rodríguez, diputado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), es de los que mantuvo que el CSE requiere un cambio por completo y no solo la salida de Rivas.

En esa misma línea se pronunció Elízabeth Enríquez, diputada suplente por el partido indígena del Caribe, Yatama.

Según Enríquez, en Nicaragua ocurrieron "elecciones violando los derechos que tiene el pueblo indígena afrodesciente del Caribe, porque los procesos electorales violaron los métodos propios y autóctonos de los pueblos indígenas en el Caribe, restando oportunidades de representatividad a sus líderes locales".

En la carta enviada a la Asamblea Nacional la semana pasada, Rivas sostuvo que tiene problemas de salud.

Roberto Rivas era magistrado del CSE desde 1995. Archivo/END

Mientras, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, declaró que, a su criterio, la renuncia de Rivas en el CSE representa "un gran paso".

Desde febrero, mediante una reforma a la Ley Electoral, el Poder Legislativo le quitó muchas funciones legales y administrativas al presidente del CSE, y las trasladó al vicepresidente, que en la actualidad es el sandinista Lumberto Campbell.

En diciembre pasado, Estados Unidos aplicó a Rivas la Ley Magnistky, dirigida a personas acusadas de cometer actos de corrupción.

Rivas, quien era magistrado del CSE desde 1995, no ha aparecido en público desde el año pasado.