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La Policía de Nicaragua vinculó a Félix Maradiaga con una estructura criminal liderada por Cristian Josué Mendoza, alias “víper”, a quien acusan por narcotráfico, terrorismo, crimen organizado y otros delitos.

Maradiaga es el director ejecutivo del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) y, según la Policía, forma parte de una estructura criminal señalada de cometer asesinatos, secuestros y destrucción.

Maradiaga, quien se encuentra en Washington, reaccionó a través de las redes sociales. “Niego rotundamente las ridículas acusaciones de la Policía Nacional contra mi persona. Después de los recientes intentos de atentar contra mi vida, este acto adicional de intimidación, no me sorprende”, expresó.

Con la cabeza encapuchada llevaron este martes al auditorio del Complejo Judicial Central Managua al estudiante universitario Cristian Mendoza Fernández, apodado “víper”, a quien la Fiscalía le atribuye la coautoría del crimen del estudiante de Medicina, Keller Esteven Pérez Duarte.

La Policía señala al “víper” como jefe de una agrupación delincuencial y también le atribuye los saqueos de un supermercado Palí y una tienda de electrodomésticos, entre otros delitos.

En el supuesto grupo delictivo liderado por “víper”, según la Policía, participaría Félix Maradiaga, quien se encontraba este martes en Washington, a donde viajó en una delegación de opositores al gobierno de Daniel Ortega, para participar en eventos relacionados con la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Cristhian Mendoza, alias “Viper”. Nayira Valenzuela/END

Cristian Mendoza, “víper”, de 27 años, desapareció la tarde del 26 de mayo cuando sujetos con los rostros cubiertos lo obligaron a subir a una camioneta Toyota Hilux en una calle del barrio El Riguero, según denunciaron sus familiares en aquel momento, pero en la acusación se asegura que la Policía lo capturó el 31 de mayo en Ciudad Sandino.

El jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, comisionado mayor Luis Pérez Olivas, en conferencia de prensa le atribuyó al “víper” la autoría del crimen del vigilante Erick Espinoza Méndez, quien pereció en los alrededores de la UNAN-Managua la madrugada del 26 de mayo.

Además, la Policía lo hace responsable de la quema del edificio del Distrito VI de la Alcaldía de Managua y de la casa del FSLN en ese mismo distrito. Asimismo, lo culpa de la quema de un autobús de la ruta 110 y dos vehículos propiedad de los canales de televisión 6 y 8.  

La acusación

En la acusación presentada en el Juzgado Quinto Distrito Penal de Audiencia de la capital, se acusa como presunto coautor del crimen de Keller Pérez Duarte, a Alejandro Arauz Cáceres, Humberto Arias Romero y Kenneth Romero Aburto.

En el escrito acusatorio se asegura que Cristian Mendoza es quien ordenó el crimen de Keller Pérez Duarte porque presuntamente habría traicionado a los estudiantes atrincherados en la Universidad Politécnica (UPOLI).

En la acusación se asegura que “víper” fue quien ordenó a los sujetos apodados “El nica” y “Comando”, ejecutar por la vía del ahorcamiento a Keller Pérez en una casa que Cristian Mendoza cuidaba en Ciudad Sandino.

Félix Maradiaga, del Ieepp, pertenece a una estructura criminal, según la Policía de Nicaragua. Archivo/END

El cadáver de Keller Pérez fue encontrado sin vida, con señales de tortura y de haber sido quemado, en la cuesta El Plomo la mañana del 26 de mayo.

Por este mismo crimen también fue acusado Alejandro Arauz Cáceres, de 21 años, quien según la Fiscalía supervisó que los sujetos encargados de ejecutar a Keller Pérez cumplieran con su cometido.

Otros acusados son Humberto Arias Romero y Kenneth Romero Aburto. Este último fue puesto en libertad por sus captores el 30 de mayo en horas de la mañana y con señales de haber sido torturado.

Los familiares y abogados de Mendoza y Alejandro Arauz denunciaron que los acusados han sido torturados física y psicológicamente en la Dirección de Auxilio Judicial, donde presuntamente los mantienen encapuchados y cuando les quitan las capuchas supuestamente los amenazan con matarlos apuntándoles con fusiles de guerra.