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  • EFE

Un reportero muerto de un disparo, radios incendiadas y varias televisoras censuradas: desde que se iniciaron en abril los violentos choques entre opositores al presidente de Nicaragua y las fuerzas antimotines y grupos progobiernistas, los periodistas quedan en medio del fuego cruzado.

Poco después de estallar las manifestaciones el 18 de abril, el periodista Ángel Gahona, de 42 años, llevaba a su hijo a jugar fútbol. Al ver las protestas en su ciudad de Bluefields, tomó su cámara y se fue a transmitir por Facebook live para el noticiero El Meridiano.

"Podemos ver la pared y el cajero totalmente destruidos", relataba Gahona, cuando de repente se escucha un disparo y cae muerto en plena transmisión con un balazo en la cabeza.

El reportero figura entre las primeras víctimas mortales de esta ola de manifestaciones, que piden la salida del poder de Daniel Ortega -quien gobierna hace 11 años- y que son reprimidas con mano dura por las fuerzas del orden, con un balance de más de 120 fallecidos.

Desde ese 18 de abril, Nicaragua vive enardecida y dividida entre los partidarios de Ortega, un exguerrillero de 72 años, y los sectores que insisten en reclamar su salida.

Amanda López, madre de Ángel Gahona, periodista asesinado en Bluefields

Ese mes, unos hombres armados con fusiles bajaron de una camioneta y prendieron fuego la opositora radio Darío cuando informaba de los disturbios en la ciudad de León, a 50 km de Managua.

"Nunca he sentido la muerte tan cerca", dice a la AFP Anibal Toruño, director de esa emisora. Se salvó de morir calcinado junto a una decena de colegas.

En mayo, un grupo de encapuchados incendiaron en la capital la progubernamental Tu Nueva Radio Ya durante otra jornada de violentos enfrentamientos entre la policía y grupos de choque del gobierno contra manifestantes.

Al ver las llamas, los trabajadores del medio intentaron salir por la parte trasera, donde desconocidos les esperaban con "balazos y morterazos", recuerda Milton Ponce, coordinador de prensa de Radio Ya, vocera desde hace casi 40 años del gobernante Frente Sandinista. Todos se salvaron.

En medio de los choques

"Estamos en medio del fuego cruzado", nunca se sabe "si vas a poder realizar tu trabajo o ser atacado por alguno de los bandos", expresa a la AFP el periodista del diario La Prensa, Roy Moncada.

"No hay tiempo de tener miedo, todos los días hay muertos, velas, entierros" o manifestaciones, afirma a la AFP Lucía Pineda, directora de prensa del Canal 100% Noticias, cuyas transmisiones fueron suspendidas por seis días al poco tiempo de estallar las protestas.

Las transmisiones de otros cuatro canales también fueron suspendidas temporalmente.

Al director lo amenazaron con "volarle plomo" (matarlo) y a uno de los periodistas con quemarlo vivo, pero "hay que enfrentar la situación", agrega Pineda, precisando que el canal también ha sido blanco de robos.

Pero también enfrentan la violencia de grupos afines y opuestos al gobierno. En las marchas "la policía no distingue entre periodistas y manifestantes: tiran a matar", advirtió.

El fotógrafo Alfredo Zúñiga, colaborador de varios medios internacionales, tomaba fotos a turbas golpeando a periodistas, cuando sintió una patada en la espalda y un fuerte golpe en la cabeza.

"Cuando le pregunte a la policía por qué no me protegieron, me dijeron: '¿quién te manda andar aquí?'", relata a la AFP.

¿Medios oficialistas u opositores?

El 30 de mayo, mientras Ortega abogaba por la paz en un acto en la capital, sus partidarios lanzaban piedras al edificio de 100% Noticias, que transmitía la masacre, ese día, de 16 opositores en marchas por el día de la madre.

Para los medios oficialistas, la crisis que viven los nicaragüenses es culpa de "los golpistas de la derecha", en alusión a las manifestantes de oposición que el gobierno tilda de "vándalos".

De su lado, la oposición denuncia que la mayoría de los canales de televisión están en manos de personas afines al gobierno.

"¡El gobierno nos está matando!", vocifera ante la cámara un chico que acaba de ver morir a un amigo en una protesta, mientras desafía y lanza improperios contra el presidente.

"Cuando comenzaron las protestas vi la forma en que (los policías) golpearon a colegas de la prensa independiente, cómo actuaron de manera represiva contra los manifestantes. No podía quedarme callado y lo denuncié en las redes sociales", cuenta a la AFP el expresentador de noticias del oficialista Canal 2, el periodista Arnulfo Peralta.

"Al día siguiente tenía claro que no podía seguir ahí, que la violencia estaba escalando, y renuncié porque no se me permite ejercer la profesión como debe ser", cuenta Peralta, quien desde entonces vive "clandestino" debido a "la cantidad de amenazas" que ha recibido.