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Jorge René Cepeda Carrión, de 33 años, entró a la lista de muertos de las protestas ciudadanas en Masaya, durante un enfrentamiento con la policía en horas de la tarde del miércoles.

La barricada en que se hallaba Cepeda fue atacada por antimotines, pero sus compañeros de protesta aseguran que quien lo mató fue un francotirador porque las balas le penetraron en la cabeza y el cuello.

Omar Murillo, presidente de la Cruz Roja Nicaragüense en Masaya, confirmó a El Nuevo Diario que el joven fue trasladado en estado crítico hasta el Hospital Humberto López Alvarado, donde falleció.

En Chinandega murió a balazos el universitario José Casco Berríos, de 22 años, durante un enfrentamiento entre manifestantes y grupos pro gobierno, este miércoles.

Casco murió a las 6:00 p.m., cuando finalizaba una marcha antigubernamental en la rotonda El Trabajador, en la ciudad de Chinandega. El joven, estudiante de Administración de Empresas en la UNAN-Managua, recibió varios tiros de escopeta.

El fin de semana pasado, Masaya fue escenario de enfrentamientos de policías y paramilitares contra manifestantes antigubernamentales, motivo por el que los pobladores decidieron cerrar la ciudad por completo con barricadas para evitar que ingresaran más agentes policiales con municiones y turbas afines al Gobierno.

Los manifestantes anunciaron que coordinarían la pasada de las pipas y camiones en los tranques. EFE/END

La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) confirmó que entre sábado y lunes hubo 10 muertos en los enfrentamientos de Masaya, entre ellos, un menor de edad y un agente de la Policía Nacional.

Iglesia condena

El Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Managua se pronunció este miércoles sobre la situación en Masaya, condenando los asesinatos de manifestantes y los ataques de las fuerzas policiales y civiles armados.

“Exhortamos a las autoridades gubernamentales y a los responsables de estos actos que cese de inmediato todo tipo de violencia y represión contra la sociedad civil”, precisa un comunicado firmado por monseñor Carlos Avilés, coordinador del consejo.

La Iglesia Católica manifestó también que apoya a los sacerdotes, pobladores y miembros de organismos de derechos humanos que han mediado durante los conflictos en Masaya.

El fin de semana pasado, Masaya fue escenario de enfrentamientos de policías y paramilitares contra manifestantes antigubernamentales. EFE/END 

Ciudad paralizada 

“La entrada a Masaya es prácticamente imposible. Todas las calles de Masaya tienen tranques, que están siendo vigilados por los habitantes de los barrios, están bien organizados. Esto se hizo desde el pasado domingo, porque la gente estaba hastiada de que venían estos (de las turbas) a matar gente, saquear negocios y pegar fuego a negocios y casas”, relató el periodista Miguel Bolaños, poblador del barrio San Jerónimo de esta ciudad.

Bolaños explicó que hasta este miércoles había abastecimiento de granos básicos y de perecederos en el mercado, porque los pequeños productores de comarcas aledañas al centro de Masaya continuaban llevando sus productos a ese centro de compras.

El mercado está funcionando de 6:00 a.m. a 12:00 M. En los supermercados sí hay desabastecimiento de carnes y granos básicos, y los pequeños negocios de Masaya están paralizados por completo.

El combustible y el gas licuado empezó a escasear, debido a que todas las entradas a la ciudad están bloqueadas con tranques, y adentro las barricadas están en cada esquina.

Los manifestantes anunciaron que coordinarían la pasada de las pipas y camiones en los tranques, para permitir que los mercados locales y supermercados se abastecieran de productos.