•   Managua, Nicaragua  |
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  • EFE

La resaca de muerte domina hoy el ambiente de Nicaragua, en un día que será clave para la crisis que vive el país, debido a la reunión que sostendrá el presidente Daniel Ortega con los obispos nicaragüenses, para saber si merece la pena continuar con el diálogo nacional.

Al menos cuatro personas murieron ayer a tiros durante los enfrentamientos en Nicaragua: Tres en Chinandega y una en Masaya.

El padre nicaragüense Edwin Román, el superhéroe de Masaya

Según los organismos humanitarios, los actos violentos siguen el mismo patrón: pobladores atrincherados en sus barrios o en tranques de carreteras que son atacados con armas de guerra por la Policía Nacional y fuerzas de choque "oficialistas".

La presencia de agentes antimotines en camionetas todoterreno rondando las ciudades ha motivado a una parte de la población a levantar barricadas en barrios y comunidades, y a otra a mantenerse en sus casas, por temor a que ingresen y disparen contra la gente, o realicen arrestos.

En el interior de Managua las barricadas en las calles proliferaron, especialmente en los barrios de la periferia, en tanto los bloqueos en las carreteras se multiplicaron en las ciudades del Pacífico de Nicaragua, que parece escenario de guerra.

La reunión entre Ortega y la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), programada para la tarde de este jueves, debe ser un punto de inflexión, ya que servirá a los obispos para saber si vale la pena seguir intentando dialogar con el presidente nicaragüense, al que le han pedido en reiteradas ocasiones el cese de la represión, sin éxito.

Unos 200 antimotines se niegan a reprimir en Nicaragua, según ONG

A este ambiente se agrega la expectativa por la suerte de algunos miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que esta mañana regresan a Nicaragua tras denunciar a Ortega en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, en Washington. Al menos uno del grupo, Aníbal Toruño, tiene orden de arresto y se espera que sea capturado en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, integrada por empresarios, sociedad civil, estudiantes y campesinos, es la contraparte del Gobierno en el diálogo nacional, y sus miembros han insistido en que haya justicia para las víctimas mortales de la crisis y "democratización" de Nicaragua, que se traduce en la renuncia de Ortega.

Varias limpian la sede del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional, que fue quemada el miércoles

Este jueves se cumplen 51 días en Nicaragua de una crisis sociopolítica que ha dejado al menos 127 muertos y más de un millar de heridos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Las protestas contra Ortega comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se han convertido en una reclamación que pide su renuncia entre acusaciones de abuso de poder, ejecuciones extrajudiciales y corrupción.