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Róger Cerda escucha con atención la pregunta, y de inmediato sus recuerdos lo trasladan hasta el año 1988, cuando brindaba conferencias sobre desarrollo económico en la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

Las imágenes recrean a Benazir Bhutto embarazada, ataviada con la vestimenta tradicional pakistaní y caminando por los jardines y salones del recinto, con la misma desenvoltura y firmeza con que asumió su vida como política. Entonces ella tendría unos 35 años.

“Recuerdo que estaba ella estudiando para una maestría. Estaba en la flor de su vida. Su padre (Zulfiqar Ali Bhutto) había sido colgado por el dictador antiguo de Pakistán (Mohamed Zia ul-Haq)”, relata Cerda.

Según él, la mujer que para muchos encarnó el símbolo de las libertades civiles y la democracia en su país, varias veces participó como oyente en sus disertaciones, y hasta sostuvieron amenas conversaciones sobre política y economía.


Muy islámica y muy occidental
“Era una mujer islámica de un sentimiento religioso muy profundo. Pero al mismo tiempo era una mujer que estaba abierta al pensamiento occidental. Tenía una mentalidad muy abierta”, reiteró el economista.

Según Cerda, Bhutto retomó las enseñanzas del Islam y las transmitió a sus seguidores, pero con una visión más justa, sobre todo para las mujeres. Y hasta propugnó sus convicciones de que las naciones musulmanas no tenían por qué reñir con las tradiciones del mundo occidental. “Ella no miraba un conflicto de civilizaciones con el mundo occidental, sino que pensaba que eran sectores extremistas de los dos lados los que provocaban los problemas”, comentó.

“Ella cree en un mundo islámico democrático. Ella cree que el pensamiento de Mahoma en el Corán es un pensamiento de amor, de reconciliación, de democracia, y de igualdad para la mujer. Era una mujer moderna, y era luchadora por una democracia en su país”, comentó.

Las otras grandes virtudes que notó Róger Cerda en los meses que compartió con Bhutto en Harvard, fueron su sonrisa y su afabilidad, “como las de una mujer latinoamericana. No parecía que detrás de ella hubiera tanta tragedia familiar”.


Samuel Santos: Muy amplia, muy honesta
El canciller Samuel Santos comentó, por su parte, que Benazir Bhutto siempre mostró un gran interés por la suerte política en América Latina, y en cierta ocasión, cuando el Frente Sandinista aún se mantenía como partido opositor, le preguntó directamente ¿cuál era la posibilidad de que volviera al gobierno?
“La conocí en una reunión de la organización Internacional Socialista. Y La posición de ella era muy abierta, muy amplia, muy honesta. Estaba muy interesada en Latinoamérica y sobre el proceso político nicaragüense. De eso platicamos un rato”, relató Santos.

Santos condenó fuertemente el atentado y asesinato de la ex primera ministra y líder opositora pakistaní, donde perdieron la vida al menos otras 20 personas durante una concentración política en ese país islámico.

“Eso fue un crimen horroroso, un crimen espantoso. De hecho, ningún adjetivo es suficiente para describir ese acto. Es una lástima que a estas alturas, en pleno siglo veintiuno, se sigan dando situaciones como éstas, donde personas que están luchando por llevar el bienestar a su pueblo, mueran de esa manera”, dijo.

Róger Cerda alertó que la muerte de Bhutto, de 54 años, y líder del Partido Popular de Pakistán (PPP), podría desencadenar una guerra civil, y hasta el derrocamiento del presidente Pervez Musharraf.