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Las ciudades de Rivas, Estelí y Ocotal registraron ayer desabastecimiento de combustibles, debido a los tranques que ciudadanos autoconvocados han instalados en las carreteras del país, y que han impedido el paso de las cisternas.

En Estelí los tranques cumplieron este domingo tres días de cierre total. Los dueños y trabajadores de las estaciones donde antes  vendían regularmente han colocado cintas y cartelones indicando que las reservas se agotaron, por lo que no están atendiendo al público.

Algunas estaciones vendían la semana pasada a clientes fijos, pero al agotarse los hidrocarburos cerraron totalmente, mientras que las tiendas de conveniencia solo atienden en horas del día porque también hay áreas con servicio de farmacia.

Los protestantes anunciaron un paro total, y ante eso los conductores de furgones, rastras y cisternas mantienen  cruzados sobre la vía panamericana sus unidades para evitar el  paso de los pocos autobuses que podían salir  de la terminal norte, hacia ciudades cercanas como Condega.

Sin embargo, en esta ciudad ya han surgido algunos puestos móviles de gasolina que venden a C$250 el galón pese a que en las estaciones legalmente establecidas se cotizaba hasta ayer en C$141.

Por otro lado unos 30 taxi de un total de 240 autorizados están prestando servicio, pero solo en los barrios de  la zona central y en las tarifas de los pasajes hay anarquía.

Mientras en Condega una de las dos gasolineras que estaba vendiendo gasolina este domingo agotó sus existencias.

Tranques se mantienten

Estudiantes autocovocados y miembros del Movimiento Campesino de  la isla de Ometepe, mantuvieron su decisión este fin de semana de mantener intransitable un  tranque que activaron desde el 1 de junio en el kilómetro 108 de la carretera Panamericana Sur.

Las estaciones de combustible se han quedado desabastecidas. La escasez  inició el 3 de junio, y a partir de ese momento  proliferó la venta de gasolina y diésel en diversos puntos de la ciudad y comunidades.

Dependiendo de los puestos de venta, el galón de gasolina, el de mayor uso, se cotiza entre 200 y 300 córdobas y pese a los altos precios, los conductores han visto estos negocios improvisados como una buena repuesta a la demanda.

Según los vendedores,  el combustible lo compran en Managua y haciendo maravillas  logran atravesar los  tranques para llevarlo a la ciudad de Rivas  y comercializarlo, pero otros aseguran que lo traen de Costa Rica, con la intensión de solventar la crisis y ayudar a los rivenses.  

En medio del desabastecimiento, las gasolineras de Rivas y San Juan del Sur, fueron abastecidas este fin de semana  por tres cisternas   que llegaron vía marítima al puerto sanjuaneño,  pero no fue suficiente para suplir la demanda.

Cierre temprano

En Juigalpa, las gasolineras cierran temprano por precaución, mientras otros establecimientos comerciales prefieren atender a puertas cerradas.  

De las cuatro gasolineras que existen en esta ciudad solo dos están vendiendo combustible.  En el departamento de Chontales los tranques se mantienen firmes y se ubican en la entrada de El Coral, en el sector de La Curva,  La Gateada, en la entrada del municipio de San Pedro de Lóvago, empalme de Lóvago,  La Báscula, la salida a Juigalpa, carretera de Managua, en la entrada de Santo Domingo y en El Ayote. 

Mientras tanto, en Ocotal, Nueva Segovia, solo una gasolinera vende hidrocarburos. Las otras dos permanecen cerradas, con las bombas secas.

(Mercedes Sequeira, Leoncio Vanegas, Lésber Quintero y Máximo Rugama)