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El cuerpo de Abraham Antonio Castro Jarquín fue sepultado ayer en Jinotega, entre momentos de tensión debido a la presencia de miembros de la Policía Nacional y civiles armados en las calles por donde pasó la procesión fúnebre del joven de 18 años.

Castro es la primera víctima que fallece en Jinotega en las protestas. El cuerpo del joven pasó  cerca de la Alcaldía de Jinotega, la cual estaba custodiada por numerosos miembros de la Policía Nacional y hombres armados con escopetas, pistolas y fusiles AK.

Ciudadanos que participaban en el entierro gritaron “asesinos”, a los miembros que resguardaban la Alcaldía, por lo que un hombre con el rostro oculto detonó su arma, enardeciendo a la población que le daban el último adiós al joven.

Con el fallecimiento del joven Abraham Antonio Castro Jarquin,  de 18 años, Jinotega se suma al dolor de centenares de madres de todo el país, que han perdido a sus hijos por demandar que en Nicaragua se restablezca la democracia.

Castro fue asesinado un poco antes de la medianoche del viernes, cuando en compañía de centenares de jóvenes provenientes de los barrios Sandino, Camilo Ortega y Carlos Rizo, de donde era originario, fueron atacados por miembros de la Policía y grupos  paramilitares, según su abuelo Juan Jarquín.

El cortejo fúnebre que partió del barrio Carlos Rizo, donde habitaba el joven, se detuvo en una barricada del barrio Sandino donde pobladores le brindaron un sentido homenaje póstumo, entonando las notas del Himno Nacional de Nicaragua.

En este improvisado y pequeño acto, la población participante demandó a gritos justicia por el joven asesinado, y un alto  a los ataques perpetrados por la Policía Nacional y grupos paramilitares que han cobrado más de un centenar de fallecidos y un indeterminado número de heridos.