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Sandor Manuel Pineda Dolmus quería ser sacerdote. Tenía 9 años cuando sintió el llamado a servir en la Iglesia como monaguillo y allí desarrolló el compromiso social que lo llevaría a sumarse a las labores de defensa de la población, ante los ataques de grupos parapoliciales contra la población leonesa.

Sandor, de 15 años, colaboraba en una trinchera, a pocos metros de su hogar en el barrio San Juan, cuando fue alcanzado por un disparo en el pecho que terminó con sus sueños.

 Habrá verdad y justicia

“De repente él cayó al suelo, pensé que se había resbalado; pero al revisarlo vimos que se trataba de una lesión en el pecho”, relató José Antonio Rivera, un primo de su misma edad que se encontraba con Sandor en la barricada.

Era la 1:30 p.m. cuando un grupo de vecinos, que estaba en la esquina de la calle, escuchó disparos. Todos huyeron; sin embargo, Sandor se quedó observando y fue alcanzado por una bala. Murió en el Hospital Óscar Danilo Rosales, adonde fue trasladado.

Sandor estudiaba cuarto año de secundaria y sus vecinos lo recuerdan como amistoso y alegre. Le gustaba ir a la iglesia, jugaba futbol y beisbol, “como cualquier joven de su edad”, dijo su primo entre lágrimas.

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El adolescente era el único hijo de Ivania del Socorro Dolmus, de 36 años, quien este viernes exigió justicia, “aunque con justicia no me lo van a revivir”, reprochó.

Sepelio de Sandor Manuel Pineda Dolmus

María Eugenia Rivera, tía de Sandor, manifestó que este se caracterizaba por su humildad. “Desde los 9 años se integró como monaguillo en el templo San Felipe, posteriormente en la catedral; tenía la meta de finalizar sus estudios de bachillerato e ingresar al seminario católico para prepararse como sacerdote. También mostró interés de estudiar Odontología”, relató.

Era tanta la vocación religiosa del adolescente que, hace un mes, destinó el dinero de la beca que recibía para comprar una imagen de la Virgen María, recordó la tía.

Rivera hizo un llamado al presidente Daniel Ortega a que “detenga la violencia”.

La despedida

Este viernes a las 10:00 a.m., familiares, amigos y hermanos en la fe de Sandor Manuel Pineda Dolmus participaron de la misa de cuerpo presente en la Catedral de León, donde él se desempeñaba como monaguillo.

A las 11:30 a.m. fue sepultado en el cementerio Guadalupe y durante la procesión fúnebre ciudadanos leoneses barrieron las calles y despejaron las barricadas mientras pasaba el féretro.

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Al pasar por el templo San Sebastián y Guadalupe sonaron las campanas y lanzaron cohetes y morteros.

Sepelio de Sandor Manuel Pineda Dolmus

“Siempre demostró su entrega a Cristo, así como servirle a la misma comunidad, estoy seguro que incluso a personas desconocidas. Siempre estaba dispuesto a ayudar, le caracterizaba su sinceridad”, resaltó Daniel Antonio Malta, uno de los monaguillos de catedral.

“Era un hijo digno de la Diócesis, por la mañana y en la tarde, y en sus tiempos libres me apoyaba en la parroquia; tenía muchos sueños, él me decía: ‘Padre, si me voy al seminario, ¿usted me va a apoyar?’”, recordó el párroco de Nuestra Señora de Dolores, monseñor Bismark Acevedo.