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La peor expresión de la represión que se ha registrado en Nicaragua desde hace dos meses ocurrió la mañana de este sábado en Managua: encapuchados armados incendiaron la vivienda de una familia en el barrio Carlos Marx y seis miembros perecieron, entre ellos un bebé de cinco meses.

Frente a la vivienda ardiendo se aglomeraron decenas de ciudadanos que fueron amenazados por los encapuchados armados para que no prestaran auxilio a la familia, según las denuncias de los vecinos.

Testigos aseguraron que la “masacre” fue en represalia porque el señor Óscar Velásquez Pavón, dueño del inmueble, no permitió que un francotirador de la Policía se ubicara en el balcón de la casa de tres pisos.

“Nosotros quisimos ayudarles, pero no pudimos porque nos dispararon y tuvimos que corrernos para salvar nuestras vidas”, relató un joven que se cubrió el rostro por temor a ser reconocido por los criminales.

También denunciaron que a poca distancia de la casa en llamas asediada por parapoliciales, que en su mayoría portaban fusiles AK 47, se encontraban patrullas de la Policía Nacional que en ningún momento intervinieron.

 

“Quemaron mi casa, en la colchonería, en el edificio, y toda mi familia está muerta, los niños, mi hermano, mi papá, mi mamá (...) Quemaron mi casa, la quemaron y yo pude salir porque me tiré del balcón”, declaró desesperada  la única sobreviviente Cinthia Velásquez López.

En las imágenes que fueron difundidas a través de redes sociales y por algunos canales de televisión, se observó cuando los bomberos prestaron auxilio a los niños y los trasladaron al hospital Alemán Nicaragüense, donde fallecieron.

También se pudo ver cuando fueron rescatados los cadáveres de los adultos completamente calcinados.

Jefes de cuerpos de socorro y defensores de organismos de derechos humanos confirmaron el deceso de seis personas: cuatro adultos y dos niños. También se informó que un tercer niño fue trasladado en estado grave al hospital.

Las víctimas fueron identificadas como Óscar Velásquez Pavón, su esposa, Maritza López, el hijo de ambos, Alfredo Velásquez López, y su esposa Mercedes Raudez.  Los niños muertos, Mathias (5) y Daryeli (2) eran hijos de Velásquez y Raudez.
Los grupos parapoliciales o civiles armados encapuchados han operado en los últimos días, acompañados por la Policía, en los barrios orientales de Managua, lo cual ha sido bien documentado por videos y fotografías hechas por ciudadanos y periodistas que han sido publicadas en redes sociales y medios de comunicación.

Bombas molotov  

“A mi hermano primero le dispararon porque no permitió que un francotirador de los antimotines se subiera al balcón y después le pegaron fuego a la casa”, relató un hermano del señor Óscar Velásquez Pavón, en cuya vivienda tenía una comercializadora de colchones.

La Dirección General de Bomberos emitió un comunicado asegurando que la vivienda fue atacada con bombas molotov. “Vecinos del sector manifestaron que delincuentes encapuchados han mantenido acechado el sector desde hace varias semanas, quienes lanzaron al interior de la vivienda bombas molotov, provocando el incendio que propagó rápidamente por el alto contenido de material inflamable en el domicilio”, indica el comunicado.

Los ataúdes de las seis víctimas del incendio en el barrio Carlos Marx, de Managua. Óscar Sánchez\END

No obstante, el Benemérito Cuerpo de Bomberos aclaró que ellos fueron los primeros en presentarse en el lugar del siniestro, a eso de las 6:30 a.m. Rescataron los cuerpos, apagaron el fuego y trasladaron a los niños al hospital, dijo a los periodistas el sargento Humberto Soto.

Dentro de la casa reducida a escombros, también quedaron convertidas en chatarra dos camionetas y todo lo que había dentro del local. Los bomberos explicaron que no pudieron actuar de manera rápida porque los accesos de la casa estaban resguardados con candados.

El director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, calificó lo sucedido en el barrio Carlos Marx como una de “las peores masacres” que se han visto en Nicaragua.

“En 28 años que tenemos de defender los derechos humanos como Cenidh, nunca habíamos visto tan semejante masacre”, expresó Carrión, agregando que lo ocurrido con la familia Pavón debe mover la conciencia de Nicaragua y del mundo.

Queman en la calle  

Desconocidos mataron a dos hombres y quemaron el cadáver de uno en plena calle, cerca de donde ocurrió el incendio que dejó seis muertos.

Las víctimas fueron identificadas como Francisco Ramón Arauz Pineda y Antonio Fernández, informó la Policía Nacional en un comunicado.

Según la versión policial, el hecho ocurrió en cuando trabajadores de la Alcaldía y policías pretendían retirar barricadas colocadas por los pobladores en las entradas a los barrios.

Un fuerte despliegue de policías antimotines y de fuerzas parapoliciales ocurrió en ese sector de Managua, donde se escucharon disparos nutridos de armas de fuego y morteros de fabricación artesanal desde la madrugada, según constataron reporteros de EL NUEVO DIARIO.

La crisis sociopolítica en el país, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), ha dejado unos 200 muertos, sin incluir ocho registrados este sábado.

Alerta sobre aumento de inseguridad

Los actos de violencia cada vez más atroces cometidos en todo el país por grupos civiles armados y encapuchados, afines al Gobierno y resguardados por agentes de la Policía Nacional, ponen en evidencia que las mismas autoridades están provocando mayores niveles de violencia y más inseguridad para la población, declaró este sábado el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), organización que ha comprobado la muerte de 178 personas desde el 19 de abril al 15 de junio.

Marlin Sierra, directora del Cenidh, dijo que es “preocupante” la gravedad de los crímenes ocurridos últimamente en el país, señalando el caso de las seis personas, incluidos dos niños, que murieron calcinados en Managua este sábado.

“No fue solo la destrucción del inmueble, sino que no les importó la vida, sobre todo de estos niños. Estamos viendo unos niveles de agresividad no registrados desde la dictadura de Somoza”, lamentó la defensora de derechos humanos, quien denunció que los actos de violencia están siendo dirigidos hacia personas que “en algún momento han estado vinculadas a las protestas o que han apoyado a los jóvenes”.

Exhortó a las autoridades a que aseguren el cumplimiento de las recomendaciones hechas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tras su visita in loco al país, especialmente las 4 y 8, que establecen que el Estado debe garantizar la vida, integridad y seguridad de todas las personas que se están manifestando y además debe desmantelar los grupos parapoliciales.

Sierra comentó que es la misma saña con la que han atacado en Matagalpa, Jinotega, León, Masaya y los pueblos que rodean a este último, “donde el Gobierno siente que ha perdido fuerza”.
Destacó que debe existir una voluntad política para lograr una salida a la crisis en Nicaragua, que ya cumple dos meses, porque de lo contrario “solo habrá mayor represión”.