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Anastasia Espinoza Centeno, de 96 años, camina con mucha dificultad y  padece problemas respiratorios que requiere nebulizaciones periódicas, pero este sábado agarró fuerzas y subió hasta el portón de la Dirección de Auxilio Judicial(DAJ), conocida como El Chipote, para exigir la libertad de su nieto Bernardo Jarquín Urbina, de 27 años.

“Yo quisiera que me hicieran el favorcito de dármelo hoy (sábado) para llevármelo a  la casa”, dijo la anciana mientras una de sus parientes le pasaba una botella con agua y otro la cubría con un paraguas.

Bernardo Jarquín fue capturado por paramilitares cuando regresaba a su casa después de recoger a su abuelita en Multicentro Las Américas, donde ella acostumbra cobrar su pensión de vejez.

En apoyo a Bernardo Jarquín también se apostaron en la entrada a El Chipote sus compañeros de trabajo quienes con pancartas  y coreando “vivo se lo llevaron, vivo lo queremos”, exigieron su libertad.

Encadenada

Mientras María Saldaña, madre de  Wilder García Saldaña, de 23 años,  permaneció  encadenada al portón de la DAJ exigiendo la libertad de su hijo capturado el pasado martes 12 de junio.

“De aquí no me moveré aunque llueva y caiga sol”, aseguró María Saldaña, de 65 años, mientras se sujetaba una rodillera que le ayuda a sobrellevar un problema de salud que le aqueja.

En las afueras de la DAJ, este sábado también permanecían decenas de personas en busca de ciudadanos que fueron apresados o están desaparecidos.

Karina Ramírez llegó a exigir la libertad de su cuñado Walmaro Barahona Olivares, quien fue sacado de su casa en el barrio Jorge Dimitrov por un grupo de encapuchados, dijo la mujer.

Sara Oporta, también llegó hasta la DAJ para pedir la entrega de su hijo Guillermo Sobalvarro Oporta, capturado el pasado jueves en compañía del adolescente Reynaldo Zárate.

Junto al portón de la DAJ también estaban las hermanas de Gustavo Tinoco, detenido en  Montoya por paramilitares y policías. “El es padre y madre para sus tres hijos, porque su esposa murió”, reveló preocupada María Tinoco.