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64 días del inicio de la represión en las protestas en Nicaragua, la presencia de turbas paramilitares en la capital y en las principales ciudades del país ha marcado al mes de mayo de crisis como uno de los más sangrientos en la historia reciente del país.

Desde el 18 de abril, han ocurrido en promedio tres muertes diarias en el contexto de la crisis sociopolítica, reveló ayer a medios de comunicación el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos. Esto significa que una persona muere cada ocho horas en el país.

En los últimos casos se ha señalado a civiles fuertemente armados que se movilizan en camionetas doble cabina y motocicletas. Estos operan en complicidad con agentes policiales, de acuerdo con los videos compartidos en plataformas digitales.

Pobladores les atribuyen a estos grupos violentos los saqueos e incendios en establecimientos comerciales e instituciones. En la última semana, los paramilitares se encargaron de desmontar las barricadas y tranques en Managua y en las carreteras de los departamentos, que habían sido colocadas en protestas contra el Gobierno de Nicaragua.

En el segundo mes de protestas, turbas y policías también han detenido ilegalmente a cientos de manifestantes. Hasta ayer, varias mujeres se apostaron a las afueras de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) para exigir la liberación de los presos.