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Carlos Trujillo, representante permanente de los Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo este martes en Managua que el gobierno norteamericano quiere contribuir a la pacificación de Nicaragua.

Trujillo se reunió con las partes involucradas en el diálogo nacional, incluida la Conferencia Episcopal, la Alianza Cívica por la Democracia y la Justicia y el Gobierno de Nicaragua, confirmó la Embajada estadounidense.

El primer encuentro lo sostuvo con miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia. “Nos ha ido muy bien, hemos tenido buenas conversaciones con la sociedad civil. Queremos pacificar el país, que haya paz en Nicaragua”, afirmó Trujillo.

Consultado sobre su reunión con el presidente Daniel Ortega, el embajador norteamericano en la OEA solo dijo: “Sí, tenemos eso en cuenta”.

Estados Unidos reiteró que continúa apoyando el progreso del diálogo, el cual es liderado por los obispos, e instó al Gobierno de Nicaragua a que “emita invitaciones formales” a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y a la Unión Europea, como se acordó en la última sesión plenaria del diálogo nacional.

Según la Embajada estadounidense, Trujillo vino a Nicaragua para ver “de primera mano” lo que está sucediendo en este país, antes de asistir a la Sesión Extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA sobre Nicaragua, donde la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentará su informe final de los hallazgos y recomendaciones tras la visita “in loco” realizada en mayo.

EE. UU. también condenó la “violencia e intimidación patrocinadas por el gobierno (nicaragüense) en las calles de Managua esta mañana (el martes)”, según un comunicado publicado ayer.

El representante estadounidense ante la OEA llegó a Managua mientras ocurrían ataques de fuerzas policiales y paramilitares a la ciudad de Masaya, que dejaron, al menos, seis muertos y más de una treintena de heridos, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

Desde el inicio de las protestas ciudadanas, hace dos meses, esta asociación ha registrado más de 200 personas muertas, la mayoría víctimas de disparos de armas de fuego de policías y civiles armados que apoyan al Gobierno.

El embajador de Estados Unidos en la OEA, Carlos Trujillo. Óscar Sánchez\END

Elcciones anticipadas

Carlos Trujillo es el segundo funcionario del gobierno de Donald Trump que llega a Managua en las últimas semanas para reunirse con las autoridades nicaragüenses y la opositora Alianza Cívica. El primero fue Caleb McCarry, un experto en temas de transición enviado el 9 de junio por el republicano Bob Corker, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.

Extraoficialmente se conoció que el presidente Daniel Ortega habría acordado en esa ocasión unas elecciones presidenciales adelantadas para 2019, continuando en el poder hasta entonces.

El pasado lunes, el gobierno de Estados Unidos defendió la convocatoria de elecciones anticipadas en Nicaragua, indicando que es “un camino constructivo” para superar la crisis sociopolítica que atraviesa el país.

“Observamos el clamor generalizado entre los nicaragüenses de unas elecciones anticipadas”, dijo ese día la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, también ha señalado en varias ocasiones al gobierno nicaragüense de ser el responsable de una “espiral de violencia” y de reprimir de “forma brutal” las manifestaciones de miles de personas que han pedido cambios democráticos. La última vez que lo hizo fue el pasado 14 de junio.

Una semana antes, el 7 de junio, el gobierno estadounidense retiró las visas a varios funcionarios nicaragüenses responsables de abusos contra los derechos humanos o la democracia y a sus familiares, sin revelar sus nombres.

Declaración en OEA

El mismo Trujillo ya se había referido a la situación en Nicaragua durante la Asamblea General de la OEA, el pasado 5 de junio, cuando los Estados miembros acordaron emitir una declaración en apoyo al pueblo de Nicaragua.

Trujillo destacó en esa ocasión que “los responsables de asesinatos y otras violaciones y abusos a los derechos humanos (en Nicaragua) deben ser juzgados”, y apeló a que el compromiso de los países que conforman la OEA debía estar enfocado en “cesar la violencia hacia la población por el Gobierno (de Nicaragua) y sus partidarios” y en la eliminación de prácticas antidemocráticas.

“Seguiremos presionando por democracia y rendición de cuentas por violaciones a derechos humanos en Nicaragua”, destacó entonces el funcionario estadounidense.