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  • ACAN-EFE

"Cese a la represión, que pare la violencia en Nicaragua, que detengan esto". Las palabras de Raúl Zamora, párroco de la iglesia Divina Misericordia de Managua, sonaron hoy rotundas, claras y dirigidas al Gobierno, cuya gestión dio lugar a una crisis que ya se cobró la vida de más de 212 personas en poco más de dos meses.

En nombre de la iglesia nicaragüense y por orden del obispo Silvio Báez, acudió este sábado a solidarizarse con los estudiantes de la Universidad Nacional de Nicaragua (UNAN), donde la pasada madrugada las balas sandinistas endurecieron su ataque contra los jóvenes, causando al menos dos muertos y 15 heridos.

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"En la madrugada escuché el tiroteo y bombas explotando en la distancia. Estaban matando. Han fallecido dos estudiantes de la UNAM y 5 continúan desaparecidos. Queremos saber dónde están", exclamó el párroco.

"Necesitamos corazones con voluntad de dialogar, pero de verdad, con convicción, sin vacilaciones, sin mensajes inciertos", señaló el religioso, aclarando que "la petición es para ellos, para el poder, para quienes creen ser dueños de un país que es de todos los hermanos nicaragüenses". Una gran alianza cívica nacional y el Gobierno de Ortega intenta, hasta sin éxito, hallar una salida pacifica al conflicto en una mesa de diálogo mediada por el Episcopado.

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El mensaje, dirigido "sin temor ni miedo" al presidente Daniel Ortega y a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, lo transmitió Zamora "en nombre de Dios, porque es injusto lo que está viviendo un país amable, que no se merece esto".

"Sabemos que esta vez han sido también ataques de parapoliciales y de algunas personas que se han organizado. Por favor, les pedimos, en nombre de Dios que cesen los ataques, que cese la violencia y también las muertes, los secuestros, los heridos", insistió. Zamora recordó al pueblo nicaragüense que el deber de los religiosos "no es estar de un lado o de otro, como sacerdotes estamos del lado del que sufre (...) debemos de tocar nuestra conciencia ante Dios y ellos también" los sandinistas.

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Y en total sintonía con el padre Raúl, Glenda Orozco, una abogada nicaragüense que se unió a los miembros de la Iglesia, dijo a Acan-Efe no puede "estar todo el país en guerra por el antojo de una pareja de estar en el poder de por vida, parecen sociópatas con esas actitudes criminales, violando los derechos de cada quien". "No puede haber más muerte, esto no está abonando a ningún diálogo, es un diálogo de payasada, porque hay que sentarse y hablar claramente cómo están las cosas, estamos cayendo en delitos de lesa humanidad", señaló la letrada, que abogó por un "entendimiento razonable entre todos".

En el pequeño grupo que se acercó a solidarizarse con los estudiantes se encontraba la líder universitaria "Halcón 03", quien, tras relatar cómo se vivieron los tiroteos de madrugada en la comunidad estudiantil, dijo a Acan-Efe que "esto se ha convertido en una guerra civil". "Halcón 03", mujer de fuerte carácter que ama su país, pero "un ser humano como todos", se rompe al hablar de sus compañeros muertos y heridos, y los que están "secuestrados".

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"Nicaragua tiene que darse a conocer con la verdad, con la verdad de lo que somos y contar la realidad de lo que está ocurriendo, que estamos muy dolidos, que sufrimos por nuestros hermanos asesinados, todos somos hermanos, sin necesidad de tener la misma sangre", narró la joven entre sollozos que trata de ocultar.

Pese a la tristeza que invade a "Halcón 03", promete "seguir la lucha, llegar hasta el final, porque un país tan lindo no se merece esta crueldad. Recuperaremos nuestra Nicaragua". Nicaragua vive la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años de 1980.

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos cifró el viernes en al menos 212 las víctimas, a lo que se suma en la muerte de al menos 5 personas en las últimas horas según datos de organismo humanitarios locales.

Las protestas contra Ortega y Murillo comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años consecutivos en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.