•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Para la comisionada Antonia Urrejola, relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en este país “ha habido un aumento de la represión a través de tácticas más agresivas” desde el 19 de abril, por lo que hace un urgente llamado al cese de la represión y violencia.

“La situación se dirige a una pérdida de control generalizado. El pueblo de Nicaragua no puede permitir el regreso de un conflicto. Nos preocupa profundamente esta situación. Esperamos el cese de la represión, es urgente e imperativo que ello ocurra”, explica en esta entrevista con El Nuevo Diario.

Por eso, la CIDH creó el Mecanismo Especial de Seguimiento de la Situación en Nicaragua (Meseni), cuyos primeros miembros llegaron este domingo a Managua. Además, enviará a un Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI) para investigar las violaciones a derechos humanos, determinar a los responsables y sancionarlos.

“Esperamos que la existencia de estos dos mecanismos permita bajar la actual escalada de violencia en el país, pues tendremos una presencia más fuerte allá. Vamos a mantener un equipo técnico en Nicaragua mientras la situación lo requiera”, indicó.

Los acuerdos suscritos con Nicaragua plantean el establecimiento del Meseni. ¿En qué consiste, cómo funciona y quiénes lo integran?

El informe preliminar de la CIDH establecía una recomendación para que se pueda acompañar la debida implementación de las recomendaciones con un calendario preestablecido. El Meseni es un mecanismo especial de seguimiento de la situación en Nicaragua. Nos permitirá tener un monitoreo permanente de lo que está ocurriendo en el país en materia de derechos humanos; obtener información en tiempo real y, en base a ello, adoptar las medidas que correspondan de conformidad a nuestro mandato y hacer seguimiento a la implementación de todas nuestras recomendaciones plasmadas en el informe final sobre Nicaragua. Como relatora para Nicaragua, el mecanismo estará bajo mi supervisión en conjunto con el secretario ejecutivo de la CIDH (Paulo Abrāo). Vamos a mantener un equipo técnico en Nicaragua mientras la situación lo requiera. El objetivo del mecanismo es que existan profesionales de la secretaría dedicados a tiempo completo a hacer monitoreo de la situación y que se puedan levantar alertas tempranas. Eso, además de responder a las solicitudes de apoyo técnico formulados por el Estado y la Mesa de Diálogo como, por ejemplo, acompañar a la Comisión de Verificación y Seguridad.

En el caso de GIEI, ¿cuántas personas lo integran, cuándo llegan a Managua y cómo funciona?

El GIEI estará integrado por cuatro expertos independientes que tienen una trayectoria en materia de investigaciones a violaciones de derechos humanos y reparaciones a las víctimas. El GIEI tiene dos objetivos: coadyuvar en las investigaciones de los hechos de violencia y apoyar el desarrollo de un Plan de Atención a las Víctimas. Será un equipo de expertos multidisciplinarios que será apoyado por un equipo técnico. En su mandato podrá proponer líneas de investigación y deberá tener acceso total y absoluto a toda la información necesaria. Además, deberá proponer un plan integral de reparaciones a las víctimas y sus familiares de conformidad con los estándares internacionales. El GIEI asegurará que las investigaciones avancen de manera eficaz, imparcial y de conformidad a los estándares que correspondan en esta materia para lograr en tiempo adecuado determinar a los responsables de los hechos de violencia y sancionarlos.

Una vez que concluyen sus investigaciones, ¿qué es lo que se espera, además del informe? ¿puede abrirse una causa judicial internacional?

Al GIEI no le corresponde iniciar acciones ante los organismos internacionales, sino coadyuvar para que la determinación y sanción a los responsables sea realizada por la institucionalidad interna del país. Si en el ejercicio de sus funciones el GIEI no tiene acceso a la información correspondiente o evalúa que no se están realizando investigaciones imparciales e independientes, pues así deberá informarnos a la CIDH y registrar en su informe final para que, con todos los antecedentes, evaluemos en su momento qué medidas adoptar.

¿Qué espera la CIDH con la visita de estos grupos a Nicaragua?

El Meseni tiene cuatro objetivos distintos: se dirige a monitorear las violaciones del presente, seguir sistematizando y denunciando; apoyar técnicamente a la Mesa de Diálogo en lo que se requiera, como por ejemplo el acompañamiento de la Comisión de Verificación y Seguridad; apoyar a los sectores de la sociedad civil con formación y capacitación sobre estándares internacionales sobre memoria, verdad, justicia y reparación y, fundamentalmente, generar una fuerte tarea para procesar las peticiones y solicitudes de medidas cautelares que la CIDH ha recibido durante la visita y sigue recibiendo. Las medidas cautelares son cruciales para identificar a las personas que están bajo riesgo de vida o a su integridad física. Los dos instrumentos se articulan y se complementan. Como comisión esperamos que la existencia de estos dos mecanismos permita bajar la actual escalada de violencia en el país, pues tendremos una presencia más fuerte allá.

En fotos: Sesión del Consejo Permanente de la OEA que estudia la crisis en Nicaragua

Asimismo, al ser el GIEI un grupo de expertos que estará en el terreno coadyuvando en las investigaciones, ello permitirá avanzar con mayor rapidez en la determinación de los responsables y muy especialmente atender el clamor de las víctimas y sus familiares de saber la verdad de lo ocurrido. Creemos que atender este clamor colaborará para generar un clima de diálogo más propicio, lo que es urgente a nuestro juicio. El Meseni también mantendrá un equipo en el terreno, estrechamente coordinado con el equipo de la ONU.

El informe presentado este viernes reporta, al menos, 212 personas muertas. El gobierno lo calificó de parcial y sesgado. ¿Qué dice de estas acusaciones?

Lamento mucho que el Gobierno haya rechazado nuestro informe. Yo entiendo que en él se incluyen un conjunto de conclusiones sobre las cuales el Gobierno puede tener diferencias y objeciones, pero no esperaba un rechazo porque ello va en contra de la realidad de los hechos. Sin la verdad como base fundamental, el diálogo pierde fuerza. En el informe también hemos incluido una descripción bastante pormenorizada del conjunto de denuncias que el Estado nos ha hecho llegar, sobre todo con posterioridad a nuestra visita. En el informe y en mi intervención en el Consejo Permanente de la OEA hicimos ver nuestra preocupación por el recrudecimiento de la violencia y la existencia de algunos grupos de manifestantes que han hecho uso de medios que no son aceptables en el marco del derecho a la protesta pacífica. Hemos condenado las muertes de policías y reprobamos todos los actos de violencia, hostigamiento y amenazas cometidos por particulares contra agentes estatales o personas por ser de reconocida afinidad al Gobierno.

Reprobamos, además, los ataques a instituciones públicas y medios afines al Gobierno. ¿Entonces todo eso también fue rechazado? El Estado debe investigar y esclarecer las circunstancias en que ocurrieron estos hechos, así como identificar y sancionar a los responsables. Al tiempo de reprobar estos hechos, en el informe señalamos que el Estado debe tomar las medidas necesarias para garantizar que la actuación de sus autoridades se realice con arreglo a las normas y estándares internacionales en esta materia y esté siempre dirigida a reducir la conflictividad social y facilitar el diálogo significativo.

Por un lado vemos que el gobierno rechaza el informe y por otro lado acepta que vengan al país y acoge sus recomendaciones. ¿Cómo se interpreta esto?

Nos parece que, sin perjuicio del rechazo del Gobierno a nuestro informe, es alentador que esté abierto al escrutinio internacional, que esté abierto a que volvamos al país, y que haya cumplido con nuestras recomendaciones para instalar el Meseni y el GIEI. También celebramos el cumplimiento de nuestra recomendación para abrirse al escrutinio internacional y que el Alto Comisionado de Naciones Unidas también visite en los próximos días Nicaragua. Al final, preferimos valorar estos gestos objetivos y no la retórica que a veces es mucho más para su público interno.

¿La participación de la CIDH en el diálogo se limita únicamente a acompañar a la comisión de verificación y seguridad o hay más que puedan hacer?

El diálogo nacional es un tema que le corresponde a los distintos grupos y sectores de la sociedad nicaragüense. Estamos dispuestos a asesorar en materia de derechos humanos porque se trata de una solicitud unánime de la mesa y tenemos un profundo compromiso con las víctimas y sus familiares. Sin embargo, a través del GIEI y del Meseni, y en general a través de sus distintos mecanismos, podemos colaborar en el proceso de alcanzar la verdad de los hechos ocurridos y sus responsables, lo que sin duda aportará para generar un clima de diálogo más propicio.

Pese a los constantes llamados de diferentes sectores del cese a la represión, esta continúa. ¿Sigue siendo la represión igual a la de abril o ha evolucionado?

Tal como expresamos en nuestro informe, creemos que ha habido un aumento de la represión a través de tácticas más agresivas. La situación se dirige a una pérdida de control generalizado. El pueblo de Nicaragua no puede permitir el regreso de un conflicto. Nos preocupa profundamente esta situación. Esperamos el cese de la represión, es urgente e imperativo que ello ocurra.

Hay expectativa de que con la llegada de la cidh, onu y unión europea, la represión cese definitivamente. ¿cuál es, a su criterio, la salida más recomendable a la crisis de nicaragua?

La única salida posible a la actual crisis que vive Nicaragua es una salida democrática, constitucional y en la que el respeto a los derechos humanos, y muy especialmente el derecho a la verdad y reparación a las víctimas y sus familiares, sea condición primera, esencial e imprescindible para poder avanzar.