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  • EFE

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, guarda silencio ante el pedido de que acepte "formalmente" unas elecciones generales anticipadas para marzo de 2019, como le pidió el Episcopado, a fin de facilitar el diálogo nacional en busca de una salida a la crisis que deja al menos 218 muertos.

El obispo Rolando Álvarez dijo que "estamos esperando la voluntad política del presidente", y si bien reconoció que se le ha "insistido que responda", aclaró que "no hemos puesto un ultimátum".

Los obispos hicieron los señalamientos antes del reinicio este lunes del diálogo nacional, suspendido el pasado 18 de junio por el incumplimiento de acuerdos por parte del Gobierno.

El sábado pasado en una carta pública la Conferencia Episcopal, mediadora del diálogo nacional, solicitó a Ortega que le "comunique oficial y formalmente su aceptación de la propuesta (...) sobre las elecciones generales anticipadas para marzo de 2019".

El Episcopado afirmó que la aceptación de esa propuesta es "imprescindible para agilizar nuestra labor en favor de los nicaragüenses, sin excepción alguna".

En una respuesta enviada el 13 de junio, Ortega mostró su "disposición de escuchar una propuesta", y dijo que lo haría "dentro del marco constitucional, de las leyes que rigen el país", mismas que establecen que las elecciones presidenciales deben darse cada cinco años, es decir, hasta 2021.

Estados Unidos también pidió el viernes pasado al Gobierno de Ortega que convoque a elecciones "anticipadas y libres" para poner fin a la violencia desatada hace más de dos meses.

Nicaragua vive desde el pasado 18 de abril la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años consecutivos en el poder.