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Tras la medida gubernamental de destruir las barricadas en León, la ciudadanía optó este martes por construir zanjas en las vías públicas de los barrios Laborío, Zaragoza y Sutiaba, como medio de protección ante el asecho de las denominadas camionetas de la muerte.

Desde el pasado 22 de junio, la municipalidad con el respaldo de policías y parapolicías armados y encapuchados, se han dado a la tarea de amedrentar a la población y destruir las más de 400 barricadas. Se registran decenas de lesionados y retenidos.

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Cándida Rosa Martínez, una vendedora ambulante de tortillas en el sector de Sutiaba expresó que a pesar de los obstáculos o barricadas tiene que arrastrar su carretón de tortillas.

“Es inhumano lo que está haciendo la policía, lanzan balas a todas las personas que ven en las calles, andan quitando las barricadas pero no respetan a la ciudadanía, este lunes pase 45 minutos refugiada en una casa por temor a que me mataran”, dijo Martínez, quien hizo un llamado al gobierno que regule dicha situación.

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Por su parte, Byron Fuentes, conductor de una camioneta ruletera de la Terminal de Buses Sutiaba, expresó que ha dejado de trabajar 10 días, sin embargo respalda las protestas de la población.

Zanjas como medio de protección ante el asecho de las denominadas camionetas de la muerte. Foto: José Luis González/END

“Las rutas están obstruidas pero buscamos circular incluso contra la vía pero lo importante es prestar el servicio y respetar la lucha que tiene la población”, dijo Fuentes, miembro de la Cotranscul.

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Francisco Ramón Berrios, uno de los más de tres mil caponeros que circulan ilegalmente en la ciudad expresó que las barricadas no han sido obstáculo para trabajar.

“La gente que está en las barricadas han dejado áreas libres para el paso peatonal y vehicular sobretodo en horas de la mañana, porque en la noche vuelven a cerrarlas como medida de precaución”, expresó Berrios, quien admitió que el negocio ha estado muy bueno.