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De disparos en la cabeza, la frente, el tórax, en el pecho y en el cuello; aplastado por un bus, suplicando por su vida de rodillas y llorando hasta quedar calcinados, así han muerto 21 menores de edad durante los dos meses de crisis que vive Nicaragua.   

De los 21 niños y adolescentes asesinados es los últimos dos meses, la mayoría eran originarios de Managua y Masaya, ocho habían cumplido 17 años, cuatro de ellos tenían16 años, cinco de 15, una niña de 11, otra niña de dos años, y dos bebés de 14 y cinco meses, respectivamente.

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Álvaro Manuel Conrado, de 15 años, fue la primera víctima de la represión en las protestas. Falleció el 20 de abril por un disparo en el cuello, mientras repartía agua a los jóvenes que luchaban por evitar que fuerzas policiales ingresaran a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). 

Álvaro Conrado fue trasladado con vida al hospital, pero falleció desangrado porque ya era demasiado tarde; su nombre es un ícono de la lucha cívica de Nicaragua, su rostro ha sido plasmado en las paredes de las universidades y en las calles de Managua.

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Los hermanitos Matías (5 meses) y Darelis (2 años) Velásquez Raudes, murieron junto a sus padres y abuelos, calcinados en su casa en el barrio Carlos Marx, el sábado 16 de junio.

El bebé de 14 meses, Teyler Leonardo Lorío, ha sido el último menor asesinado en Nicaragua, pero su muerte es una de las que más ha conmocionado al país.

Padre de Álvaro Conrado: No quiero mártires, quiero justicia

El pequeño recibió un disparo en la cabeza cuando su papá lo cargaba en sus brazos, mientras se dirigían a su casa de habitación en el barrio Américas 1, junto a su esposa y su otra niña. Esto ocurrió cuando los nicaragüenses celebraban el día del padre: 23 de junio. 

Junior Steven Gaitán, de 15 años, falleció en Masaya, el dos de junio. El adolescente se puso de rodillas y rogó por su vida, suplicó que no lo mataran, pero esto no fue suficiente para que le perdonaran la vida. Le dieron un balazo en el pecho, de acuerdo con la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

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Sandor Dolmus, de 15 años, monaguillo de la catedral de León, era un activo participante en las protestas.

El 14 de junio colaboraba en una trinchera, a pocos metros de su casa en el barrio San Juan, en León, cuando fue acribillado balazos por un grupo de parapoliciales.

Según el último informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), del 18 de abril al 25 de junio,  285 personas han sido asesinadas, de las cuales 21 son menores de edad.  

 “La bala contra los inocentes, es un disparo contra Dios”

“La bala contra los inocentes, es un disparo contra Dios”, dijo monseñor Rolando Alvarez durante su reflexión en la celebración de la misa del pasado domingo en Matagalpa, haciendo referencia a los niños y adolescentes que han sido asesinados en Nicaragua.

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Monseñor Rolando Alvarez pidió que, en nombre de todos estos niños, se detengan los crímenes y se busque una reflexión sobre el rumbo del Nicaragua.

“En la bala asesina disparada contra los niños también se ha disparado contra Dios, se ha profanado contra Él, quitando la vida contra los inocentes”, mantuvo Álvarez, quien en la actualidad acompaña al cardenal Leopoldo Brenes, en Roma, para una cita con el papa Francisco, para explicar la crisis que vive Nicaragua.