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El ataque al Centro Pastoral Diocesano La Cartuja fue calificado por el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, como un ataque “dirigido”, que se suma a otros sufridos por el clero nicaragüense desde que iniciaron las protestas antigubernamentales el 18 de abril pasado.

Los atacantes eran veinte sujetos, encapuchados y armados con machetes, que “ocasionaron daños al mobiliario e infraestructura y amenazaron a nuestro vigilante”, informó la Diócesis de Matagalpa en un comunicado.

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Monseñor Álvarez, quien se encuentra en El Vaticano para un encuentro con el papa Francisco, a quien expondrá la grave crisis sociopolítica de Nicaragua, comentó en su cuenta de Twitter: “Apenas he llegado a Roma y me informan los lamentables acontecimientos en el Centro Pastoral de La Cartuja. Cumplieron su objetivo. Ya lo supe. Obviamente, esto fue dirigido. Esta es la realidad que vive Nicaragua”.

La Diócesis de Matagalpa informó que el atentado se produjo al mediodía del martes, cuando sujetos armados con machetes “entraron de manera violenta” al centro La Cartuja, llevándose muchos objetos de valor: planta eléctrica, podadora eléctrica, televisor, ropa de cama y un arma de fuego que portaba el guarda de seguridad.

Es profanación

El clero matagalpino calificó el ataque como una “profanación a un lugar sagrado dedicado a la evangelización y la espiritualidad”.

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“Condenamos todo acto de irrespeto a los miembros y bienes de la Iglesia. Pedimos a las autoridades competentes darle seguimiento a dicho caso”, dijeron.

“Es propicio el momento para renovar nuestro urgente llamado a la paz, el cese de la violencia y hacemos votos por el fortalecimiento del diálogo nacional, para encontrar y honrar un acuerdo nacional de paz y justicia. Conservemos la cordura y el respeto a los demás, oremos incansablemente al Señor”, declaró la Diócesis.

Otros ataques

Durante las protestas ciudadanas, que se han extendido por más de dos meses, han ocurrido una serie de ataques contra templos y miembros de la Iglesia. Los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) han tenido una función destacada en este período, denunciando abusos de las autoridades contra la población, además de ser mediadores y testigos del diálogo nacional.

En el último mes la Iglesia denunció actos violentos en parroquias de Managua, Masatepe, El Rosario, Rivas y León.

En Matagalpa, la Diócesis había denunciado amenazas en contra del párroco de Ciudad Darío, Vicente Martínez, a quien civiles armados pro-Gobierno le apuntaron a la cabeza con un fusil AK-47.

“Te vamos a matar porque tus homilías son un veneno”, le dijeron al padre Martínez mientras le apuntaban con el fusil, denunció la Diócesis de Matagalpa en su momento.

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En Jinotepe, Carazo, el padre Juan de Dios García también denunció amenazas de muerte en su contra, por abrir las puertas de la parroquia para que la población civil se resguardara ante los ataques de fuerzas de choque gubernamentales.

El pasado 22 de mayo, la CEN también denunció amenazas de muerte y descrédito contra obispos y sacerdotes. “Las amenazas no detendrán la labor profética de los obispos y sacerdotes de nuestra Arquidiócesis”, subrayó entonces la Iglesia.