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El joven de 24 años, quien pidió que ocultemos su nombre y rostro debido a que ha sido amenazado, fue lanzado al mediodía desde un vehículo cerca de la laguna de Tiscapa.

El joven presenta señales de tortura y asegura que se las hicieron civiles armados y encapuchados que lo mantuvieron secuestrado desde el 27 de abril pasado, hace dos meses.

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La médico que lo atendió este jueves en catedral dice que el joven llegó en estado de shock, casi desnudo, no podía hablar y estaba llorando. Además, fue fuertemente golpeado y tiene quemaduras por fricción, una inflamación en el pie izquierdo, que le impide caminar bien, y golpes en el abdomen.

Él relata que estuvo en las protestas de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), pero los encapuchados armados lo capturaron cerca de Multicentro Las Américas cuando se movilizaba en un vehículo con un médico, a quien identifica como Giovanni Ruiz.

El joven dice que desde el 19 abril estuvo atrincherado en la Upoli y ahí conoció al médico. “Andábamos trayendo una encomienda del doctor y nos agarraron”, afirma.

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Recuerda que sus captores se movilizaban en un microbús blanco, el mismo en el que lo fueron tirar a la calle este jueves. Representantes de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH) llegaron a catedral a tomar la denuncia del secuestro y afirman que investigarán el caso de Giovanni Ruiz, el médico que acompañaba al joven al momento de su captura.

El Joven que fue víctima de secuestro y tortura durante dos meses. Foto: Oscar Sánchez/END

Ese 27 de abril, al ser detenidos les colocaron una especie de capucha y él no supo adónde los llevaron, pero el viaje al lugar fue largo. Llegando allí, los comenzaron a golpear con objetos sólidos y jamás le quitaron la capucha.

“Me golpearon para que hablara, me cortaron con un bisturí en el brazo. Querían saber cuántos había en la Upoli, quiénes eran y por qué estábamos atrincherados”, relata. Afirma que el único tiempo de comida que le daban era la cena y que lo bañaban con un chorro de agua, que supone salía de una manguera.

La amenaza

El joven recuerda que el médico se quejaba mucho. “Escuché que no aguantaba. Al mes (de estar secuestrado) ya no oía su voz”, cuenta. Visiblemente afectado, narra que los captores le dijeron que habían matado al médico y que ese también sería su destino.

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En el lugar había más secuestrados, a quienes también escuchaba gritar, y los encapuchados hablaban también de ir a buscar más estudiantes. La víctima nunca supo dónde lo tuvieron secuestrado, ya que todo el tiempo estuvo con el rostro cubierto.

El joven asegura que cuando lo lanzaron del vehículo fue asistido por una mujer desconocida que lo llevó a la Catedral de Managua, donde fue atendido por una médico y las hermanas que residen en ese lugar.

Cuenta que los secuestradores, antes de tirarlo en la vía pública, le dijeron: “si volvés a ver, te morís; y si se dan cuenta de esto, te voy a ir matar a vos y a tu familia”. “Eso me dijeron y se fueron”, relata.