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A orillas de la barricada que ayudó a levantar en el indígena barrio de Sutiaba, Wilber Antonio Jarquín Rostrán recibió ocho disparos la madrugada de este viernes, durante un ataque sorpresa ejecutado por civiles encapuchados progobierno en la ciudad de León.

El cadáver del manifestante de 24 años permaneció tendido sobre la vía y junto a él solo quedó una bandera azul y blanco manchada con su sangre.

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Isabel Cristiana Rostrán se enteró que habían matado a su hijo a través de la radio. “Mi hijo estaba tirado en la calle como un animal; mi hijo estaba luchando por una causa y no me importa si me llega a pasar algo a mí, responsabilizo a Daniel Ortega y su esposa, porque ellos son los que están a la cabeza de todo, nadie más”, expresó la señora de 52 años.

Wilber recibió cinco disparos en el pecho, dos en el estómago y uno en el brazo izquierdo, detalló su madre quien responsabilizó a la Policía y al Gobierno por este crimen.

“Esto no es ningún montaje, a como dicen algunos medios de comunicación, que dicen que la Policía no está matando a nadie, ¡y cómo no!, ahora estoy sintiendo en carne propia lo que es perder a un hijo, y fue la policía, porque son ellos los que andan armas”, enfatizó Rostrán.

Llaman a levantar barricadas

Testigos narraron que a eso de las 3:00 de la madrugada de este viernes, elementos encapuchados que se movilizaban en una camioneta, aprovecharon una vía que permanecía despejada para atacar a los protestantes. En consecuencia, pobladores pidieron levantar trincheras que impidan el paso a los parapoliciales que patrullan las calles de León.

“Comenzaron a lanzar balas, asesinando a nuestro amigo quien se encontraba cerca en uno de los costados de la barricada”, relató uno de los seis jóvenes que estaban con Wilber.

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“Nos siguen matando, nos están haciendo cacería de brujas. Ayer el ataque iba dirigido a otros de nuestros compañeros. Es tiempo que tomemos conciencia y le pedimos a la población que pongan (nuevamente) las barricadas, porque por eso nos están matando los que se movilizan en las camionetas de la muerte, que tienen vía libre por las calles”, agregó otro protestante que se identificó como Poneloya.

Wilber Antonio Jarquín Rostrán, de 24 años, murió de ocho balazos en una barricada del barrio Sutiaba, en León.

Wilber vivía en el reparto Reinaldo Varela, sector El Calvarito, y trabajaba como triciclero. Dejó en la orfandad a dos niños, de 3 y 6 años.

Ramón Jarquín Rostrán relató que su hermano se integró a las protestas contra el gobierno desde que comenzaron, hace más de dos meses. Asistió a marchas, se sumó a los tranques y últimamente protestaba desde las barricadas, “a como cualquier otro civil en respaldo a los universitarios y a favor de la democratización de nuestro país”.

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El padre Víctor Morales, párroco del templo San Pedro, en Sutiaba, lamentó el crimen y llamó a que cesen los actos represivos. “La iglesia sigue mediando para que todo se calme, me tocó observar el cuerpo sin vida del joven tendido y ensangrentado”, dijo el religioso.

Tras el ataque en las calles de Sutiaba, los pobladores volvieron a levantar las barricadas que la municipalidad, policías y parapolicías habían destruido en la llamada operación limpieza.