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La crisis sociopolítica que actualmente se vive el país ha afectado a todos los sectores de la población nicaragüense, incluyendo a la niñez, que ha estado expuesta a entornos de violencia y alteraciones en su vida cotidiana. Estos enfrentamientos sin duda alguna dejarán marcas en la vida de los niños y adolescentes, según contemplan especialistas en salud mental.

Sin embargo, una intervención sicológica inmediata podría erradicar en esta generación una cultura guerrerista. “Los niños, al estar expuestos a entornos de violencia y conflictos armados, pueden desencadenar síntomas de ansiedad, angustia, depresión y agresividad. Si estos síntomas son generales (todos los días) se puede dar hasta una reprogramación cognitiva, que significa modificar su pensamiento, lenguaje y, por ende, su conducta”, explica la sicóloga de familia Vanessa Prado Baltodano.

la policía detiene con fuerza a un adolescente que protestaba en Managua. Oscar Sánchez\END

“Los niños de corta edad son particularmente vulnerables a la violencia social debido a sus capacidades limitadas para manejar sus aflicciones sicológicas”, añade el sicólogo clínico Róger Martínez.

Según la neurosicóloga clínica,  Yelba Godoy, especialista en demencia del centro de neurociencias del hospital Vivian Pellas, las actitudes y conductas violentas que los niños puedan desarrollar en la actualidad van a depender del contexto familiar, del tipo de escuela a la que asistan y de la intervención sicológica que se haga a la mayor brevedad, pues con los conflictos desarrollados en el país la población en general está siendo afectada.

Según los expertos, la familia y tutores juegan un papel fundamental para el manejo de las emociones de los niños. “Los responsables de cuidar la salud  mental de los menores son los padres, (tienen el deber de) proteger a sus niños, no solo física, sino también de toda la información que esté llegando”, eso no quiere decir, “que los vamos aislar y a meter en una burbuja, sino que hay que potenciarles la seguridad, valores de solidaridad y diálogo”, expresó Godoy.

“La familia juega un rol importante para el manejo de las emociones del niño en casa, hay que fortalecer su capacidad de referencia, los padres deben brindarles apoyo y efecto a los menores, afirmándoles el amor y la seguridad que ellos tienen en su hogar”, coincide Prado.

Cabe mencionar que “es importante que los docentes reciban una intervención en crisis porque ellos están en un estado crítico también. Los maestros están expuestos emocionalmente a un estado de muerte, de inseguridad y esto genera en ellos una serie de características de desesperanza, desasosiego, tristeza profunda. Así que es urgente trabajar con el personal docente porque ellos van a recibir en su salón de clases a estos niños afectados también”, señaló Godoy.

“Para ello es importante que los tutores y educadores estén bien para que puedan transmitir bienestar. Los adultos son los que se tienen que sacrificar por la salud mental y emocional de los niños”, agregó Martínez.

Recomendaciones

Los especialistas en salud mental destacan que han trabajado algunos casos similares al contexto, es por eso que recomiendan evitar que los niños vean noticias perturbadoras, que jueguen con armas de juguetes simulando el entorno de violencia y evitar discutir temas de políticas frente a ellos.

Sin embargo, “tenemos que hablarle a los niños de lo que está pasando en Nicaragua, solo que hay que decírselos de una manera adaptada a su edad. No es lo mismo hablarle a un niño de 5 años, que a un niño de 10 o a un adolescente de 15, porque los adolescentes también sienten temor por los casos de muertes en los rangos de sus edades. Los padres y las madres deben usar su creatividad para que funcione el diálogo de familia, para que compartan sus emociones y miedos”, recomendó Godoy.

“Cuando ya el niño ha estado expuesto a enfrentamientos no podemos engañarlo, no podemos decirle que no pasó, pero podemos hacerle saber que él está con su familia y que entre todos van a estar tranquilos porque ellos tienen pensamientos concretos y no entenderán que es por política”.

De lo contrario, “si no se interviene ahora, podemos tener niños depresivos, adultos que no puedan enfrentar la vida, las crisis, que no puedan rendir en las universidades, en los trabajos. La intervención no es cuando se mejora la situación, la intervención es ahora”, instó Prado, recordando el caso de los niños de Batahola Norte, “estos niños pueden tener traumas severos porque las agresiones que sufrieron fueron directas”.

los hijos del periodista asesinado, Ángel Gahona. Tomado de Twitter\END

No obstante, Martínez considera que “esta generación en algún momento podrá discernir exactamente qué fue lo que pasó en esta coyuntura como sociedad y no querrán repetirlo. Es por ello que esta nueva generación de jóvenes es la que le está haciendo frente a la vieja generación de los años 70, 80 y 90 de una forma menos violenta, creo que, a partir de esta experiencia actual, iremos mejorando en ese sentido”. 

Orfandad

La crisis sociopolítica también ha dejado huérfanos a más de 43 niños desde el estallido social de abril, denunció en su página oficial la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabaja con la niñez y la adolescencia (Codeni).

“Estos niños ya están pasando por un trauma, ya están viviendo un duelo. No es que en un futuro cuando sean consientes, ellos han visto el llanto de sus hermanos, de sus abuelos, de sus tíos, de sus madres, de sus padres en dependencia de los casos, ya experimentan su ausencia”, lamentó Godoy. 

La especialista además recomienda preparar a los niños antes de darles noticias lamentables, “como consecuencia la mayoría de los papás eran el sustento económico del hogar, sumémosle a esta situación de crisis. Lo más seguro es que los niños que ya viven en la orfandad crezcan con resentimiento a los ideales políticos porque han escuchado a los adultos vociferar, maldecir, inculpar al Gobierno en este caso”.