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Wilfredo Suazo tiene la certeza que los parapoliciales pretendían quemarlo vivo junto con toda su familia. Llegaron de madrugada y desplegaron un ataque que califica como “una pasada de cuentas”, porque su hijo Yubrank lidera el movimiento autoconvocado que protesta contra el Gobierno desde el barrio Monimbó, en la ciudad de Masaya.

En medio de los escombros de su vivienda calcinada en el barrio indígena, el artesano, de hamacas tradicionales, apenas podía hablar este miércoles, después que sujetos encapuchados armados  incendiaron su casa y la de sus hijos, pensando que todos dormían dentro.

Testigos del lugar aseguran que policías en camionetas y encapuchados en motocicletas llegaron al barrio, bloquearon la calle y lanzaron un tipo de bombas incendiarias contra la vivienda de los Suazo.

Pero los atacantes no huyeron, esperaron hasta que el fuego consumiera todo, resaltaron los testigos que pidieron no ser identificados.

El ataque se asemeja al del barrio Carlos Marx, de Managua, donde encapuchados protegidos por policías fueron señalados por los vecinos como los responsables del incendio en una casa de tres plantas hace 19 días, en el que murieron cuatro adultos y dos niños.

“Es la misma película, ya sabemos quién es el artista principal de esta bella comedia”, declaró William Suazo.

De no haber huido el hombre y su familia, al menos, 15 personas habrían engrosado la lista de víctimas mortales en dos meses y medio, que de acuerdo con los datos de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) superan las 300.

La familia Suazo recorrió ayer su casa, donde todo quedó en cenizas. La justicia vendrá de dios, afirmó William Suazo ante la imagen de un santo que no fue consumida por el fuego. AFP\END

Suazo sostiene que están vivos “de milagro”, porque las únicas dos salidas están al frente de la casa, desde donde actuaron los atacantes. “Los bomberos dijeron que los encapuchados no los dejaban venir a socorrernos. 8 años de esfuerzos reducidos a cenizas”, lamentó el hombre.

Dirigido 

La razón por la cual Suazo tiene la seguridad de que el incendio fue encargado, es porque su hijo Yubrank lidera a los manifestantes autoconvocados de Monimbó, desde donde Masaya ha desafiado al Gobierno.

Hace tres días la familia Suazo huyó por amenazas de muerte, afirmó Yubrank, y la madrugada de este miércoles ocurrió el incendio.

Sobre las cenizas, más que palabras, William Suazo emite un sonido estridente, que delata el dolor incontenible por haber perdido su casa y negocio de hamacas, pero, sobre todo, por sentirse traicionado después de dar su vida por la Revolución sandinista contra la dictadora de los Somoza, sin pedir nada a cambio.

Los vecinos señalan a civiles encapuchados armados y policías como los responsables del ataque. AFP\END

“Yo luché por la Revolución, me retiré como maestro, pero seguí apoyando el deporte, haciendo actividades. ¿Cuándo agarré un pago por trabajar para la Revolución? Hoy sí me mandaron un cheque: me mandaron a quemar la casa, este es mi pago”, lamentó Suazo en declaraciones a la agencia EFE, al renegar del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

El sacerdote Yuher Baltodano, de la parroquia San Juan Bautista, lamentó que haya “hijos de Dios que se están prestando a esta violencia diabólica, malvada, porque no solamente piensan quemar a los edificios, sino a las personas, niños, familias completas”.