•   Washington, Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • EFE

La relatora para Nicaragua en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Antonia Urrejola, dejó hoy el país tras haber instalado el equipo que de investigación de las violaciones a los derechos humanos en la crisis que ha dejado unos 310 muertos en desde abril.

"Acá queda un equipo del Meseni (Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua), Paulo Abrao (secretario ejecutivo de la CIDH), y el GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes). Hasta pronto Nicaragua", divulgó Urrejola, en redes sociales.

La relatora llegó a Nicaragua el lunes pasado con el objetivo de establecer el Meseni y conformar el GIEI, para coadyuvar con las investigaciones, analizar si se están utilizando las figuras jurídicas adecuadas, si se está investigando a todos los responsables, y si las pruebas que se presentan son las pertinentes para el esclarecimiento de los casos.

La creación del Meseni y el GIEI fue una exigencia establecida en la mesa del diálogo nacional para superar la crisis, por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, así como por el Episcopado de Nicaragua, que actúa como mediador.

Tras negarse por varias semanas, el Gobierno de Daniel Ortega terminó aceptando la presencia de la CIDH y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) en Nicaragua, para ayudar a garantizar el respeto a los derechos humanos durante la crisis.

Antonia Urrejola, primera, relatora de la CIDH para Nicaragua. Oscar Sánchez/END

"Estos 4 días nos reunimos con autoridades estatales, organizaciones de derechos humanos, Conferencia Episcopal, he oído a muchas víctimas y muy especialmente a las madres, mi compromiso con todas ellas", sostuvo Urrejola.

La CIDH y la Oacnudh han responsabilizado al Gobierno nicaragüense de graves violaciones a los derechos humanos.

Las mismas incluyen "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", según la CIDH, lo que ha rechazado el Gobierno de Nicaragua.

El país centroamericano lleva más de dos meses en la crisis política más sangrienta desde la década de los años de 1980, también con Ortega como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder.