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El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dijo hoy que los responsables de la violencia y la corrupción en Nicaragua "continuarán rindiendo cuentas", en referencia a la aplicación de la Ley Magnitsky a tres altos funcionarios, muy cercanos al mandatario Daniel Ortega.

"Los Estados Unidos están del lado del pueblo de Nicaragua y continuarán haciendo rendir cuentas a los responsables de la violencia y corrupción patrocinada por el gobierno (de Daniel Ortega)", dijo Pence en un tuit.

Estados Unidos dio a conocer que aplicó hoy la Ley Magnitsky al jefe policial, Francisco Díaz; al máximo representante de Albanisa y tesorero del FSLN, Francisco López; y al secretario general de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno.

La crisis en Nicaragua deja a más de 300 personas muertas. EFE/END

La Ley Magnitsky se aplica a personas vinculadas con violaciones a los derechos humanos y por actos de corrupción.

De acuerdo con un comunicado del Departamento de Estado de Estados Unidos, a Díaz y Moreno se les impuso la Ley Magnitsky por violaciones a los derechos humanos, mientras que a López por actos de corrupción, mediante Albanisa, la filial en Nicaragua de la venezolana PDVSA.

Esta ley estadounidense congela bienes a las personas directamente afectadas y también sanciona a todas aquellas que tengan algún tipo de relación económica o patrimonial.

El gobierno de Nicaragua no ha reaccionado al anuncio de Estados Unidos.

La Ley Magnitsky ya se había aplicado en diciembre pasado al entonces presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas.

El jefe policial Francisco Díaz ha sido castigado con la Ley Magnitsky. Archivo/END

Mientras, Pence se ha referido a la crisis en Nicaragua en varias ocasiones, responsabilizando de forma directa al mandatario Daniel Ortega por los actos de represión y de violencia.

Los organismos defensores de los derechos humanos, locales e internacionales, han acusado al Estado de reprimir a los protestantes.

La crisis en Nicaragua, que comenzó el 18 de abril, ha cobrado la vida a más de 310 personas.

Este jueves en León han muerto cuatro personas, en un operativo para derribar barricadas; también hubo otro muerto en Carazo.