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Danny Ezequiel López Morales, un vendedor de chicharrón que se dirigía en bicicleta a cobrar un dinero, fue una de las tres víctimas mortales que dejó el ataque de este jueves contra los protestantes antigubernamentales en el indígena barrio de Sutiaba, en León.

López, de 21 años, fue herido de bala en el sector del Rastro Municipal y trasladado con vida al centro de salud de Sutiaba en donde, según testigos, no habría recibido la atención debida, denunció la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

“Estamos ante una profunda crisis de violación de los derechos humanos, el caso más relevante fue el de Danny, que llegó a un centro médico con vida, pero le negaron la atención, lo que provocó su muerte”, dijo Álvaro Leiva, secretario ejecutivo de la ANPDH. 

No protestaba

“Iba a bordo de su bicicleta cuando fue alcanzado por una bala, era vendedor de charrasca (chicharrón) de cerdo, además, iba a cobrar un dinero que le debían;  pero lamentablemente cuando pasó por el lugar fue alcanzado por una bala”, relató su padre Nicolás Ramón López.

Nicolás, de 57 años, responsabilizó al Gobierno por la muerte de su hijo. “Por la situación que está viviendo toda Nicaragua acusan al Gobierno, porque fue de ese lado, él (Danny Ezequiel) andaba vendiendo y ellos estaban disparando y lamentablemente pasaba por el lugar”, agregó.

En la esquina conocida como El Alacrán, cuatro cuadras al sur de la capilla San Pedro, a las 9:00 a.m. fueron asesinados otros dos jóvenes: Junior Alexander Núñez Rojas, de 22 años, y Alex Enrique Machado Vásquez, de 24.

Danny Ezequiel López Moreno no protestaba, fue alcanzado por una bala cuando iba en bicicleta a cobrar un dinero.  José Luis González\END

Tiro en la cabeza

Otro joven, Junior Alexander Núñez recibió un balazo en la cabeza. Testigos aseguraron que fueron antimotines los que dispararon contra el joven cuando intentaba resguardarse.

El muchacho cayó a orillas de las raíces salidas de un árbol de tigüilote, “luego fue arrastrado por uno de los oficiales entre los adoquines que fueron derribados”, narró un testigo.

“Se ensañaron contra Sutiaba, trajeron un fuerte despliegue policial y de la Juventud Sandinista, algo irracional, porque el pueblo está desarmado, al contrario de ellos que andan fuertemente armados”, expresó Sabino Ordóñez Mejía, quien calificó la represión como un acto de “cobardía”.

Aura Marina Rojas confirmó la muerte de su hijo, Junior Alexander Núñez Rojas.

“Era un joven bien portado, trabajaba como ayudante de albañil y tenía amigos universitarios con los que se unió a la lucha azul y blanco desde abril, pero últimamente estaba casi retirado”, contó la señora.

Al mediodía de este jueves, Rojas gestionaba la entrega del cadáver de su hijo que fue trasladado a la morgue del Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales (Heodra), y solicitó al Gobierno “que ya no haya más destrucción, que se acabe con toda esta situación de inestabilidad, porque los que más sufren son los pobres”.

Dolor en carne propia

Luisa Emilia Vásquez rogaba en los últimos dos meses por no experimentar el dolor por la muerte de un hijo. “A veces miraba la televisión y decía: —‘Señor, yo no me quiero incluir en esa lista de madres que lloran’—, y ahora estoy aquí, llorando la muerte de mi muchacho”, se lamentaba, este jueves.

Su hijo, Alex Enrique Machado Vásquez fue el otro joven que murió baleado en la esquina El Alacrán. Se encontraba desarmado y fue emboscado por los policías, dijeron testigos.

Alex Enrique perteneció a la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, de donde salió hace siete meses, dijo su madre.

Últimamente, Alex Enrique se ganaba la vida como ayudante de albañil y apoyaba las protestas.“Como madre, le digo al presidente Daniel Ortega que pare todo esto”, explicaba Luisa Emilia Vásquez y repetía que las madres de Sutiaba ya no quieren más jóvenes muertos.

“Pido justicia por la muerte de mi hijo, porque sé que la justicia de Dios no va a tardar”, sentenció.

Familiares de las víctimas demandaron justicia y cese a la violencia en León.

El ataque

A las 5:00 a.m., de este jueves, los habitantes de Sutiaba fueron sorprendidos por fuerzas antimotines de la Policía Nacional y civiles encapuchados y armados pro-Gobierno.

En el ataque lanzaron bombas lacrimógenas y balazos en contra de ciudadanos que resguardaban las barricadas en el sector del Rastro Municipal y en zonas cercanas a los templos San Pedro y San Juan Bautista de Sutiaba.

Según testigos, la acción represiva es parte del denominado Plan limpieza o retiro de barricadas en el barrio indígena de Sutiaba, donde los autoconvocados se mantenían en protesta contra el Gobierno.

La acción de policías y grupos armados progubernamentales en Sutiaba dejó también a 22 heridos y 14 detenidos, incluido un niño de 12 años y los periodistas Elmer Estrada y Ausberto Solís, de Radio Darío, de León, informaron los manifestantes.

“Atacaron para quitar las barricadas que tenían los manifestantes. Aún se mantiene presencia policial en Sutiaba. La población está muy temerosa, en sus casas. Hay policías con armas”, relató el sacerdote Víctor Morales párroco de la capilla San Pedro, quien lamentó las muertes, heridos y retenidos.

“No queremos que se sigan perdiendo vidas humanas”, dijo el padre Morales y enfatizó que la población leonesa está viviendo bajo tensión por las acciones de grupos armados ilegales.

Por los enfrentamientos de este jueves, las eucaristías fueron suspendidas en el templo San Juan Bautista y en la capilla San Pedro.

Jinotepino muere en enfrentamiento

En un nuevo ataque registrado este jueves en el barrio La Cruz de Guadalupe, en la ciudad de Jinotepe, falleció por impacto de arma de fuego el ciudadano Roberto Castillo Cruz.

Castillo Cruz era el padre de Christopher Castillo Rosales, el joven encontrado muerto la semana pasada en la entrada del barrio Ana Virgen Noble, tras un operativo de grupos parapoliciales.

Este jueves, también fue denunciada la quema de la estación policial ubicada en la Villa Madre Proletaria, al sur de Jinotepe. Pobladores dijeron que el atentado fue ejecutado por hombres encapuchados.

“Integrantes de la Juventud Sandinista estaban utilizando la estación policial como cuartel, la población autoconvocada defendió el lugar y evitaron que se quemara totalmente; encapuchados salieron huyendo del lugar”, informó el Movimiento 19 de Abril de Carazo.