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La Iglesia católica denunció una campaña de difamación que se suma a una serie de amenazas contra religiosos y varios ataques a templos.

El caso más reciente es el del párroco de San Gregorio Magno, en Diriamba, Carazo, Deyvis Onel López Jarquín, detenido la tarde del jueves por agentes de la Policía Nacional, y al que grupos progobierno acusaron de portar material explosivo y armas de fuego, haciendo montajes fotográficos.

“Capturados con armas de fuego y otros materiales utilizados para cubrirse el rostro en Diriamba. Incluyendo Deyvis Onel López, el padre de Diriamba. No son pacíficos, son violentos y golpistas”, escribieron en la página Red de Jóvenes Comunicadores Santa Teresa, manejada por la Juventud Sandinista.

Al respecto, el cardenal Leopoldo José Brenes emitió ayer una comunicación en la que aclaró que eso era “absolutamente falso”.

“Tampoco es verdad que esté detenido”, agregó el cardenal, explicando que al sacerdote le obstaculizaron el paso en Las Cuatro Esquinas, en el empalme de la ciudad de San Marcos.

La Arquidiócesis de Managua informó que el párroco López se dirigía a Diriamba con víveres, refrescos y bujías que son parte de una donación para el comedor infantil de su parroquia.

“Fue detenido por la Policía este jueves por la tarde en Las Esquinas, luego se le dejó pasar. Inexplicablemente mientras estuvo detenido, el Padre Deyvis fue fotografiado como también sus documentos, fotos que ahora se publican en las redes sociales con el objetivo de denigrarlo”, dice el comunicado.

El cardenal Brenes lamentó las publicaciones malintencionadas y exigió a las autoridades que no pongan obstáculo a la misión de la Iglesia ni denigren y ofendan a los sacerdotes.

El sacerdote López dijo por su parte que viajó a Managua a retirar una donación que les hicieron en radio María, y reafirmó que no traía armas en la camioneta.

“Los señores policías pudieron observar, revisaron todo como lo hacen de rutina, no tenemos necesidad de andar con armas si tenemos a Cristo en nuestros corazones, no nos maltrataron, solo hicieron sus preguntas a las que se respondió con la verdad”, argumentó el sacerdote.

Asedio aumenta

El 4 de julio, policías y parapolicías continuaron el asedio a la iglesia del municipio La Trinidad, Estelí, donde numerosas personas se refugiaron tras una violenta incursión de fuerzas del Gobierno, según organismos  de derechos humanos.

Muchos manifestantes huyeron de sus casas para evitar ser detenidos, mientras que unos 50 pobladores, entre ellos niños, se escondieron en la parroquia La Candelaria, donde pasaron la noche debido a que los policías y turbas rodearon el templo.

Un día antes, el 3 de julio, un grupo de parapoliciales impidió a cuatro sacerdotes que entraran a La Trinidad.

“Desde Estelí me dicen que la iglesia parroquial La Candelaria, en el municipio La Trinidad, está rodeada por policías nacionales y por grupos paramilitares, causando miedo en los sacerdotes y los fieles que están adentro”, denunció el cardenal Brenes.

Civiles armados simpatizantes del Gobierno  también han merodeado y violentado templos religiosos de Masatepe, Jinotega, Masaya, León, Rivas, Catedral de Managua, entre otros.

En Rivas, los sacerdotes del departamento denunciaron que están recibiendo amenazas de muerte y de atentados contra edificios religiosos.

Desde que empezaron las protestas, el 18 de abril, los templos católicos han servido de refugio para los ciudadanos y centro de acopio de alimentos. De igual forma, han hecho sonar sus campanas para alertar los ataques de grupos parapoliciales.