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El cadáver de Mario Antonio Martínez Peralta quedó irreconocible. Según sus familiares, lo recibieron semidesnudo y acribillado a tiros.

A Mario Antonio, de 18 años, lo mataron a eso de las 10 de la noche del viernes, en el sector conocido como La Pintora, al noreste de la ciudad de León, cuando se dirigía a la casa de unos amigos. Testigos narraron que el muchacho fue interceptado por un vehículo color blanco y dos patrullas de la Policía Nacional. Dicen que solo se detuvieron para ejecutarlo.

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La familia de Mario Antonio supo que estaba muerto hasta en la madrugada. Querían ir por él, pero a esa hora el barrio de Sutiaba, donde viven, se encontraba sitiado por policías y sujetos encapuchados que andaban de casa en casa “pateando puertas y arrestando a los jóvenes”.

Blanca Ivania Zamora denunció que la Policía allanó su casa y apresó a su hermano.

Fanny Mercedes Hernández fue quien reconoció el cadáver, en la morgue del Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello (Heodra). En el lugar, solo le informaron que una patrulla policial lo entregó a eso de la 1 de la mañana.

“El cuerpo estaba casi irreconocible, tenía una de sus rodillas destrozadas y abierta en dos. Tenía 18 balazos en su cuerpo: tres en la espalda, uno en el glúteo, otro en la rodilla y los demás impactos de bala en el pecho y el estómago. Además, tenía las vísceras de fuera, no nos entregaron ninguna pertenecía de él, además lo entregaron casi desnudo, solo en calzoncillos”, narró horrorizada su tía Fanny Mercedes Hernández.

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Debido al asedio de los grupos armados, el cuerpo de Mario Antonio sería velado a puertas cerradas. Temen ser atacados. “Eso es lo que nos da miedo, que vengan a dispararle a la casa; ya lo mataron como perro y lo tiraron como perro en el hospital”, expresó la señora, porque la mamá del joven se encontraba devastada.

Apoyaba protestas

Mario Antonio Martínez Peralta abandonó sus estudios de bachillerato y trabajaba como ayudante de construcción. A las protestas antigubernamentales se unió desde el primer día. Participó en las marchas y fue uno de los autoconvocados que permaneció en el tranque del empalme León-Managua.

El joven será sepultado este domingo a las 8:00 a.m., en el cementerio San Juan Bautista de Sutiaba, donde el viernes pasado fueron enterrados tres jóvenes asesinados a balazos durante un ataque armado a la barricada en Sutiaba.

Redada

Desde las primeras horas de este sábado, la Policía, con apoyo de civiles armados y encapuchados, realizó una redada en la comunidad indígena de Sutiaba.

El operativo se realizó previo a la marcha convocada por el partido Frente Sandinista y dejó al menos 18 personas detenidas, según datos preliminares del Movimiento Universitario 19 de Abril en León.

Carlos Alberto Castillo, un excombatiente sandinista de 63 años, fue una de las víctimas de las redadas que las fuerzas irregulares realizan desde hace tres días en el barrio indígena, y en las que más de 40 personas fueron capturadas.

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La dirigencia del Movimiento Universitario 19 de Abril reportó 22 detenciones ilegales entre jueves y viernes, que se suman a otras 18 que contabilizaban hasta el mediodía de ayer.

La detención de Carlos Alberto Castillo ocurrió cuando cruzaba una calle rumbo a su casa.

Gabriel Ramón Rodríguez relató que su padre labora como guarda de seguridad y a las 10 de la mañana de ayer, luego de realizar diligencias, fue retenido por dos patrullas de la Policía en el sector del Asilo de Ancianos en Sutiaba, lo montaron en la camioneta y se lo llevaron a las cárceles preventivas.

“Desconocemos por qué se lo llevaron, no estaba haciendo nada malo, tampoco había barricadas en las afueras de nuestra propiedad ayer (viernes), pasaron policías antimotines y camiones de la Alcaldía y botaron las barricadas”, contó Rodríguez quien llamó a las autoridades a tener consideración con su padre, quien padece hipertensión y problemas neurológicos.

Blanca Ivania Zamora, una pobladora del sector La Barranca, en Sutiaba, acudió a la iglesia para pedir que le ayuden a liberar a su hermano Marlon Adonis Averruz Zamora, de 31 años, quien fue capturado por antimotines y parapolicías, que ingresaron con violencia a su vivienda, rompieron las puertas y rebatieron toda la propiedad.

Diana Centeno, de 31 años, también del sector La Barranca denunció que su hermano Francisco Javier Lillo Rueda, de 40 años, fue apresado el pasado viernes cuando se encontraba trabajando en una vulcanizadora.

“No nos dijeron nada sobre su detención, simplemente llegaron a la vulcanizadora preguntaron por él y lo montaron en la patrulla”, dijo Centeno.

El padre Víctor Morales, párroco de la capilla San Pedro junto a otros sacerdotes, realiza gestiones con la Policía para la liberación de los presos.