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“Yo pedí mi baja, pero me dijeron que si yo me iba de la Policía me matan a toda mi familia y prefiero morir yo, y no que muera toda mi familia”, le habría dicho el agente Faber Antonio López Vivas, de 23 años, a su progenitora Fátima Berlamina Vivas Tórrez, en la última conversación telefónica que tuvieron el pasado viernes, cuando él acababa de participar en la denominada “operación limpieza” que realizaron fuerzas policiales y parapoliciales en el barrio Sutiaba de León.

Eso relató Fátima este lunes por la mañana, al llegar a retirar el cadáver de su hijo a la morgue del Instituto de Medicina Legal (IML), y concluyó: “Quien mató a mi hijo fue la misma Policía, porque él pidió su baja”.

Con indignación, la mujer insistió: “¡Qué causalidad, qué casualidad! El viernes hablé con mi hijo, me dijo que lo habían amenazado y el domingo está muerto con un tiro certero en la frente”. 

La engañan y amenazan

Fátima relató que el domingo, desde las 6:00 a.m., comenzó a llamar al teléfono celular de su hijo, el oficial Faber López Vivas, y el aparato estaba apagado, lo que le causó un mal presentimiento.

A las 11:00 a.m., ella recibió una llamada telefónica de la oficial Edith Valle, acantonada en El Rama, quien le dijo: “Soy amiga de Faber (López), pero disculpe, me equivoqué de número”.

A esa hora, en las redes sociales ya circulaba la versión que dos policías habían muerto en Jinotepe, Carazo, y Fátima viajó de inmediato desde Santo Tomás, Chontales, hasta Managua en busca de su hijo.

A Fátima Vivas Tórrez le dijeron que su hijo estaba muerto hasta la noche del domingo. Bismarck Picado/END

“Mientras venía en el camino, llamé varias veces a la Policía y siempre me decían ‘ya la van atender’ y me dejaban hasta una hora esperando”, relató Fátima, quien hasta las 11:00 p.m. recibió la confirmación de que su hijo estaba muerto.

“Primero me dijeron que mi hijo había sufrido un accidente, que tenía un impacto de bala en la pierna y, después, me comunicaron que estaba muerto y que me dirigiera a la morgue, pero no me indicaron a dónde debía dirigirme”, explicó.

Al cierre de esta edición doña Fátima  Vivas reveló  a El Nuevo Diario que el cuerpo de su hijo presentaba señales de haber sido torturado. Bismark Picado\END

La madre agregó que, cuando le confirmaron el deceso de su hijo, le advirtieron que no podía retirar el cadáver si no iba acompañada de oficiales de la institución. “Yo le dije que no quiero saber nada de ellos”, afirma.

“No les acepté ningún acto (póstumo) para mi hijo, porque eso no me lo va devolver, y si les acepté la caja (fúnebre) es porque mi hijo ya la había pagado a los mismos que lo mataron”, expresó Fátima Vivas.