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Civiles armados encapuchados y turbas afines al Gobierno profanaron este lunes la parroquia Santiago de Jinotepe, en Carazo, horas después de que en la Basílica de San Sebastián, en Diriamba, obispos y sacerdotes fueran agredidos verbal y físicamente por los mismos grupos.

El padre Jalder Hernández denunció que “fuerzas parapoliciales nos han profanado el templo”.

“Al padre Eliseo Hernández y a mí, nos trataron de asesinos, criminales y nos golpearon. Se nos llevaron nuestros teléfonos móviles y a los muchachos que nos acompañaban los han herido”, relató el sacerdote, según la denuncia hecha por la Arquidiócesis de Managua.

En la parroquia Santiago fue desmantelado un puesto médico que jóvenes manifestantes habían instalado para atender a los heridos en los ataques a las barricadas que instalaron en la ciudad hace más de un mes.

Parte del inmobiliario y utensilios de la parroquia fueron sacados a la calle y posteriormente quemados. Varias imágenes de santos también fueron destruidas. 

El puesto médico atendió a heridos el pasado domingo cuando el hospital quedó bajo control parapolicial.

Odio contra la iglesia

Desde el mes de junio incrementaron los ataques contra la Iglesia Católica en Nicaragua. Grupos parapoliciales a bordo de motos y camionetas han apedreado parroquias y amenazado con armas a feligreses y sacerdotes.

Las parroquias San Juan Bautista, de Masatepe; Espíritu Santo, en Managua; El Rosario, Carazo; San Pedro, Rivas, y otras de León y Matagalpa han sido objeto de ataques similares.

El mes pasado, la Diócesis de Matagalpa denunció ataques en su contra, saquearon el Centro Pastoral La Cartuja, asediaron la parroquia de Matiguás y en Darío encañonaron a un sacerdote.

En las ciudades que han sido víctimas de operativos represivos, las iglesias suenan las campanas para advertir a sus pobladores de los ataques, lo que ha provocado varias amenazas contra sacerdotes.