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El sacerdote Raúl Zamora, párroco de la iglesia Divina Misericordia, cuestionó el ataque a balazos contra jóvenes atrincherados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), ocurrido el viernes, porque estos ya habían acordado una salida pacífica antes de esa ofensiva de civiles armados pro-Gobierno. 

“Cuando empezó el ataque ya estaba un acuerdo con los estudiantes, que iban a salir pacíficamente; ya estaba ese acuerdo y, sin embargo, atacaron. A mí me da mucha tristeza porque es algo que no tenía como fin evacuar la UNAN, sino exterminar”, comentó Zamora este domingo, luego de la misa oficiada por el cardenal Leopoldo Brenes en la Catedral Metropolitana.

Sacerdote Raúl Zamora, párroco de la  Iglesia Divina Misericordia.

Al ser atacados por los armados y policías en el sector del preescolar Arlen Siu, cerca de la rotonda Rigoberto López Pérez, más de 100 jóvenes se replegaron hacia la zona sureste de la universidad y después se refugiaron en la casa cural y la iglesia Divina Misericordia, relató Zamora.

Los armados rafaguearon el templo durante la noche del viernes y madrugada del sábado, mientras sacerdotes, jóvenes y periodistas permanecieron sitiados toda la noche, afirmó el religioso.

“Fue un ataque demoledor, con armas de alto calibre; balas de tipo militar que incluso causaron grandes orificios en las paredes de la casa cural”, relató el religioso. El saldo sangriento fue de dos jóvenes muertos y más de 10 heridos.

Tras el cese momentáneo del fuego, a eso de las 5:00 a.m. del sábado, quienes se encontraban atrapados en la parroquia intentaron salir, pero hubo un último “ataque muy fuerte”, según Zamora.

“Les dispararon a estos dos muchachos, a uno le dispararon del lado de la calle. A los dos les dispararon en la cabeza. Lo llevaron para allá, a la casa cural, agonizando, y yo hice una oración”, dijo el sacerdote.

Un feligrés católico en la iglesia Divina Misericordia, este domingo. En las cortinas se ven las huellas de las bal-as; la iglesia fue atacada por armados del gobierno. EFE\END

“Si una universidad se evacúa y ya no hay nadie, ¿por qué seguir atacando a unos que están refugiados en una iglesia?”, cuestionó el religioso.

La iglesia Divina Misericordia está ubicada en Villa Fontana, a pocos metros de uno de los portones principales del recinto universitario, que estuvo tomado por los protestantes antigubernamentales desde el pasado 7 de mayo.